“Antes nos peleábamos por liderar y ahora por no hacerlo”: el vacío que atenaza a Sumar

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Irene Montero quiere ser la líder de la izquierda alternativa, pero ha pillado con el pie cambiado al resto de formaciones del espacio. La eurodiputada de Podemos, que se quedó fuera de las listas el 23J, aspira a ser la candidata de un espacio fracturado prácticamente desde su creación y que culminó con una ruptura poco después del inicio de la presente legislatura. Su anuncio llega cuando el resto de la izquierda ha vuelto de las vacaciones sin candidato, sin marca definitiva y sin alianzas territoriales para concurrir en 2027. Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes llevan meses trabajando en un acuerdo para las próximas generales. Aspiraban a haber despejado las principales incógnitas antes del verano, pero ante las dificultades de encontrar un perfil adecuado, trasladaron la decisión a septiembre y ahora manejan como horizonte finales de este mes o comienzos de octubre. Entre tanto, Irene Montero ha dado el primer paso anunciando que se someterá a primarias abiertas en las que no sólo participe la militancia de Podemos, sino cualquiera que quiera votar y presentarse. La secretaría política de Podemos reivindica que no solo se elija la cabeza de cartel sino el conjunto del equipo de entre todas las organizaciones a la izquierda del PSOE. Podemos sostiene, además, que la propuesta no exige imponer sus siglas a una eventual candidatura común.Este lunes, en la Cadena SER, Montero insistió en que su objetivo es sacar a la izquierda del “bucle” de negociaciones entre direcciones partidarias y permitir que “la gente tome la palabra” para reconstruir un espacio que todavía no se ha recuperado de la negociación de 2023. Aunque la formación morada propone resolver el liderazgo mediante una votación abierta con un plazo determinado, los partidos que trabajan alrededor de Sumar defienden primero los acuerdos y después los candidatos.La respuesta de Sumar a la propuesta de Montero ha sido, por el momento, cauta. La coordinadora de Movimiento Sumar, Rosa Martínez, valoró positivamente este lunes que Podemos reconozca la necesidad de avanzar hacia “una candidatura unitaria”, pero evitó aceptar o rechazar esa fórmula. Lo hizo, además, en nombre de las cuatro organizaciones que trabajan en la reconstrucción del espacio, entre las que están Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes. Las cuatro formaciones aseguran, además, que no habían recibido una propuesta formal de Podemos y que conocían la iniciativa por los medios de comunicación. “La fórmula de los acuerdos, o cómo se concreten las alianzas electorales con otros, no nos preocupa en este momento”, sostuvo Martínez. Su mensaje es que seguirán el calendario que llevan meses negociando y que no permitirán que el anuncio de Podemos determine sus tiempos.Los comunes defienden que el nombre de los candidatos llegue “al final”; es decir, que sea el último elemento en la ecuación. Y lo justifican así: “Cuando hemos trabajado a partir de las listas, finalmente nos hemos acabado haciendo daño”, resumió la diputada de los comunes, Aina Vidal, en rueda de prensa. La formación catalana no quiere que se repita “el desastre” de la negociación de 2023, en la que se llegó a un acuerdo in extremis que dejó fuera a la propia Montero. Podemos ya exigió entonces primarias abiertas durante la negociación. El resto de organizaciones desconfiaba de un procedimiento en el que el partido morado partía con una base de inscritos mucho mayor y que está especialmente movilizado en redes, “pero no tanto en las urnas”, añade una voz de Sumar, que admite que en un escenario así Montero tendría la delantera. El adelanto de las elecciones generales terminó precipitando un acuerdo conjunto, pero solo unos meses después los diputados de Podemos se marcharon del grupo parlamentario por “no darles voz”, en palabras de su líder, Ione Belarra. Tres años después, la formación morada quiere que se aplique esa fórmula, pero desde una posición electoral y territorial bastante más débil.La incógnita que ha rodeado a todo el espacio esta legislatura es si realmente hay nombres para el entendimiento. El precedente de la negociación en Andalucía todavía pesa. Tras unas conversaciones llevadas hasta el límite del plazo, las partes lograron cerrar un acuerdo para presentarse conjuntamente, con Antonio Maíllo (IU) como candidato a la Presidencia de la Junta y un reparto territorial de las cabeceras y puestos destacados entre las diferentes formaciones. Sin embargo, Podemos salió a criticar ese acuerdo casi desde que se fraguó por su “infrarrepresentación” y protagonizó una campaña de brazos caídos. Finalmente, no obtuvo ninguno de los cinco escaños.El movimiento de Montero llega además en un momento en el que las organizaciones de Sumar no sólo carecen de cabeza de cartel, sino que han ido desplazando el calendario previsto para encontrarlo. La crisis política de Ceuta ha servido para volver a enfriar la presentación ya que, según dirigentes del espacio, no era momento de “hablar de nosotros mismos”. Ahora el plazo que se contempla se sitúa entre finales de septiembre y principios de octubre. El problema no es, en realidad, de calendario, sino de nombres. Algunos de los dirigentes con mayor proyección han ido autodescartándose. El ministro Pablo Bustinduy, uno de los que más consenso interno generaba, ya rechazó la posibilidad de ser el cabeza de cartel, al igual que su compañera de IU, Sira Rego. Por su parte, Mónica García mantiene su horizonte político en Madrid y la que fuera candidata en 2023, la vicepresidenta Yolanda Díaz, anunció en febrero que no repetirá como candidata ni formará parte de las listas. Un panorama que, según reconocen las fuentes consultadas por infoLibre, es “muy indicativo” de “cómo está la izquierda”. “Antes nos peleábamos por liderar y ahora por no hacerlo”, ironiza una fuente con escaño en el Congreso.Además la opción del portavoz parlamentario de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, cuyo nombre ha circulado durante meses alrededor de una hipotética candidatura, ya está prácticamente descartada por la negativa de Oriol Junqueras, líder de ERC. Rufián no se plantea dar ese paso al frente sin su organización detrás y, tras varios encuentros con líderes de la izquierda, entre ellos la propia Montero, ha dejado sus planteamientos en un segundo plano.La ausencia de candidato atasca, además, el siguiente movimiento. Compromís, Més o Chunta —formaciones que participaron en el acuerdo del 23J— mantienen contactos con las fuerzas estatales, pero esperan saber qué proyecto, qué marca y qué liderazgo les están proponiendo antes de resolver su participación en las generales. Sí que hay avanzadas conversaciones a nivel autonómico, pero en el plano estatal cuanto más se aproxima 2027, mayor es el riesgo de que un eventual adelanto electoral obligue de nuevo a cerrar acuerdos deprisa, según denuncian los actores implicados.En ese vacío ha ganado peso el ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun. El dirigente de los comunes no ha anunciado que quiera competir, pero tampoco se ha descartado por completo, especialmente en los últimos meses. Su nombre reaparece una y otra vez como una de las opciones más plausibles, si bien dentro del espacio admiten que no tiene el consenso de todas las formaciones que lo integran. Aunque a finales de febrero rechazó ser candidato y aseguró que estaría “al lado del candidato” que eligiera el espacio y, solo unas semanas después, reclamó que el debate dejara de convertirse en un “juego de confirmaciones y descartes”, en los últimos meses se ha mostrado menos categórico. Preguntado en diversas ocasiones sobre su futuro, ha asegurado que él estará donde colectivamente decidan las organizaciones del espacio. Urtasun cuenta con experiencia europea y de Gobierno y es una de las caras visibles de los comunes, uno de los partidos más sólidos de la coalición. También tiene una posición relativamente transversal en un espacio marcado por las disputas internas, aunque ha procurado no implicarse en esas batallas desde el principio. Sin embargo, su nivel de conocimiento entre el electorado está lejos del que tuvo Yolanda Díaz y su trayectoria está inevitablemente asociada a una etapa de Sumar cuya marca las propias organizaciones consideran agotada.La posibilidad de buscar fuera de los actuales partidos sigue abierta e incluso hay quien cree que lo mejor sería un “fichaje” procedente de la sociedad civil. IU y Movimiento Sumar han admitido expresamente que la persona elegida no tiene por qué pertenecer a ninguna de las organizaciones, si bien hay quien pone en duda la viabilidad de un cabeza de cartel sin partido detrás en una legislatura que creen “será muy política”. En estos meses también han aparecido nombres como el del líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo, y el del portavoz adjunto de Más Madrid, Emilio Delgado, pero de momento ninguno ha cristalizado.En esta búsqueda permanente de referencias políticas, la excaldaldesa de Barcelona Ada Colau ha abierto una puerta que muchos creían cerrada. En una entrevista este mismo lunes en La 2 Cat, ha admitido que podría plantearse un regreso a la primera línea institucional si llegara a considerar que puede ser “especialmente útil” para una tarea concreta. “Si en algún momento soy especialmente útil para hacer algo en concreto, como fue el caso de la alcaldía de Barcelona [...], pues me lo podría volver a plantear”, afirmó. Colau asegura que seguirá haciendo política “toda la vida” y reconoce que recibe propuestas “de vez en cuando”, aunque rechaza permanecer en cargos simplemente “por inercia”. En su entorno aseguran que ese mensaje no “implica ningún cambio” respecto a lo que dijo hace solo unos meses. En una entrevista en El País, aseguró de manera tajante que no sería “candidata a nada” porque todavía estaba procesando “los costes personales de ser alcaldesa”. Ahora ha vuelto a la escena pública y el próximo miércoles dará una entrevista a Marc Giró en La Sexta. Sobre una eventual unidad de la izquierda, la dirigente de los comunes ha sostenido expresamente que debe incluir a Podemos.