En plena era de las aplicaciones de citas, vínculos fugaces y amor líquido, donde cada vez resulta más difícil consolidar relaciones duraderas, la psicóloga y divulgadora Paula Orell pone el foco en aquellas discusiones aparentemente provocadas por «tonterías» que pueden ocultar necesidades emocionales mucho más profundas. Especializada en autoestima, relaciones de pareja, crecimiento personal y bienestar emocional, la experta comparte en las plataformas digitales el caso de una pareja enfrentada por el uso del teléfono móvil, los retrasos o la falta de muestras de cariño, pero cuyo verdadero problema era la distancia entre ambos. En una sesión de terapia, el hombre aseguró que su pareja criticaba todo lo que hacía. Según relató, ella se molestaba cuando utilizaba el teléfono, cuando al llegar a casa saludaba antes al perro que a ella o cuando se retrasaba para acudir juntos a cenar. Él sentía que cualquier comportamiento acababa convertido en un nuevo reproche y llegó a pensar que no importaba cuánto se esforzara, porque siempre recibiría una queja. La terapeuta propuso entonces detenerse en el contenido de esas frases y traducir lo que realmente querían expresar. El comentario «estás todo el día con el móvil» no significaba únicamente una crítica al teléfono, sino «me gustaría que estuvieras más pendiente de mí». Del mismo modo, reprocharle que ya no la besara al llegar a casa escondía una sensación más dolorosa: «ya no me siento tu prioridad». La comparación con sus amigos también tenía otro significado, según explica la autora de 'Quiérete bonito'. En realidad, ella quería seguir siendo importante para él y recuperar la ilusión por hacer planes juntos. Cuando Orell le pidió que expresara directamente ese sentimiento, la mujer rompió a llorar y reconoció que echaba de menos ser la prioridad de su pareja, sentirse deseada y recuperar la forma en que él se relacionaba con ella al comienzo. Él respondió emocionado que también la echaba de menos. Para la psicóloga, ese momento permitió descubrir la verdad que permanecía escondida detrás de los conflictos cotidianos: ambos necesitaban volver a conectar, pero no sabían cómo pedirlo. «Esta es la verdad que escondían esos roces entre vosotros», explica en el vídeo. La experta en esto del amor sostiene que los reproches suelen alejar a las parejas cuando, en el fondo, expresan un deseo de acercamiento. Por eso, considera esencial sustituir las acusaciones por mensajes claros sobre las propias emociones y necesidades. Decir «me siento solo» o «echo de menos que hagamos planes juntos» puede abrir una conversación más sincera que frases como «nunca estás pendiente» o «todo te da igual». La clave, según la especialista, no consiste en evitar todas las discusiones, sino en aprender a escuchar qué necesidad se encuentra detrás de cada enfrentamiento y hablar desde la vulnerabilidad, no desde la culpa.