La opacidad absoluta que ha rodeado desde el primer momento el Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid subió un escalón más este fin de semana. Las plataformas vecinales que llevan dos años batallando contra el evento advirtieron hace semanas que el Ayuntamiento de Madrid no había publicado el permiso para que la carrera superase los límites legales de ruido en áreas urbanas. Este lunes, ya con el show finalizado, sigue sin haber rastro alguno de ese papel, indispensable para poder celebrar la carrera, pese a que diferentes asociaciones lo han reclamado al consistorio.Desde la concejalía de Medio Ambiente aseguran a infoLibre que el permiso está emitido, pero se niegan a proporcionarlo con el argumento de que el departamento de prensa no es el cauce adecuado para su publicación. Plataforma Stop F1 sí que lo ha solicitado por la vía correcta, así como Plataforma Ecologista Madrileña y Ecologistas en Acción, pero no han obtenido respuesta. "En un evento concreto, como un acto religioso, unas fiestas o un concierto, la administración puede levantar los límites de ruido, pero tiene que hacerlo de manera motivada y concreta. Con horarios concretos y señalando qué medidas se toman para minimizar los daños. No es una barra libre", denuncia Javier Flores, abogado y miembro de la Plataforma Stop F1 que ya ha peleado en casos similares, como el del ruido provocado por el Espacio Delicias de Madrid.El documento es imprescindible para que la carrera pudiese disputarse, ya que permite suspender los indicadores máximos de ruido ambiental para zonas residenciales, donde legalmente no se pueden superar los 55 decibelios (dbA). Estas organizaciones recogieron con sus teléfonos mediciones que superaron los 100 dbA tanto este fin de semana como durante los entrenamientos de finales de agosto, y están a la espera de recibir registros homologados de una empresa especializada que hizo mediaciones durante el Gran Premio.Flores cree, de hecho, que el secretismo que rodea a ese permiso podría suponer que no esté todavía redactado. "Es legítimo preguntarse si el documento existe, o si se está confeccionando ahora, y el motivo por el que no lo muestran", valora. Tanto él como otros portavoces consultados creen que el Ayuntamiento podría elaborarlo a posteriori –una vez que ya se conocen cuáles son los niveles máximos de ruido registrados y las horas de superación– para garantizar que ese salvoconducto no se quedase corto.Paco Segura, portavoz de esta última organización, asegura que no solo no se lo han proporcionado a quien se lo ha solicitado, sino que deberían haberlo publicado con antelación en abierto para que todos los afectados pudiesen presentar alegaciones. Otra cuestión clave es que esa excepción para superar la normativa de ruido fue la razón por la que Madring –el nombre con el que se ha bautizado el circuito– se libró de someterse a una evaluación ambiental ordinaria.Mariángeles Nieto, abogada y miembro de Plataforma Ecologista Madrileña, explica que un evento de estas dimensiones que tiene un contrato durante diez años debería someterse a un examen ambiental completo. Pero en lugar de realizar ese trámite íntegro, se permitió someter el trazado a una evaluación simplificada con el argumento de que Almeida iba a suspender esos índices acústicos, lo que se consideró una manera de evitar –o esquivar legalmente– sus impactos."El informe ambiental decía que era innecesario someterlo a una evaluación regular siempre y cuando se suspendiesen esos días los índices de calidad acústica. Sin embargo, si no se suspendían los índices de contaminación acústica, el proyecto entero tendría que someterse a una declaración ambiental ordinaria, y habría que empezar de cero", explica Nieto. Sobre este punto, Javier Flores destaca la contradicción de que, sabiendo que ese documento era imprescindible, Ayuntamiento y Comunidad decidieron empezar con las obras y comprometer el proyecto. "Se iniciaron las obras sin ese permiso de ruido porque daban por hecho que recibirían esa excepción… algo no cuadra. Podríamos estar ante un caso de prevaricación administrativa", opina. Las dudas que rodean a este permiso acústico son solo una de las cuestiones que las organizaciones vecinales y ecologistas han denunciado o van a denunciar. El principal caso que preparan es una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid por la superación de niveles de ruido, que presentarán en cuanto reciban los resultados de las mediciones homologadas de este fin de semana. A ella se suman dos procesos contencioso administrativos que han abierto ya. Uno contra el plan especial aprobado por el consistorio para encajar el circuito en una zona urbana y otro contra la licencia de actividad concedida para el Gran Premio, que, según denuncian, es una licencia temporal "equivalente a la de una carpa de feria" que da vía libre a un evento anual durante diez años.Un último punto polémico, que llevarán a los tribunales, es el de la Vereda de los Leñeros, una vía pecuaria llevaba años bloqueada por las naves de Ifema, pero que ha recuperado protagonismo porque ahora el trazado de la Fórmula 1 obstruye todavía más este sendero. La Comunidad de Madrid modificó de urgencia hace poco más de una semana el recorrido de esta vía para evitar problemas de última hora con el circuito y ha previsto la construcción de una pasarela sobre los 12 carriles de la carretera M-11, pero desde Ecologistas en Acción denuncian que la pasarela todavía no se ha empezado a levantar, pese a que el aviso sobre esta incidencia se dio hace más de un año.