Stellantis ha escuchado las necesidades de sus clientes profesionales y ha convertido una de ellas en un vehículo completamente distinto: el BOW, de Box-on-Wheels. Este prototipo autónomo y eléctrico, desarrollado por Stellantis Pro One junto a la empresa china UQI Robotics, está pensado para el reparto de última milla. Prescinde de la cabina y del puesto de conducción, de manera que prácticamente toda su carrocería puede dedicarse al transporte de mercancías. No es únicamente un ejercicio de diseño. Stellantis lo presenta como un concepto concebido para poder evolucionar hacia una aplicación real y relativamente sencilla de implantar cuando lo permitan la tecnología, la regulación y las condiciones del mercado. El proyecto reúne conducción autónoma, inteligencia artificial, conectividad y gestión de flotas en una única plataforma logística. Emanuele Cappellano , director de Operaciones de Stellantis para Europa ampliada y marcas europeas, además de responsable de Stellantis Pro One, nos ha confirmado personalmente que su implantación resulta más complicada en Europa por el marco regulatorio. Por eso, el BOW podría comenzar a probarse antes en China, donde este tipo de vehículos autónomos ya cuenta con un entorno más favorable para su desarrollo y validación. Stellantis no está sola en esta carrera. El Centro Aeroespacial Alemán, DLR, desarrolla el U-Shift, una plataforma autónoma eléctrica capaz de recoger diferentes cápsulas para transportar mercancías o pasajeros. MAXUS, perteneciente al grupo chino SAIC, presenta también su RoboVAN, un demostrador tecnológico para el reparto urbano altamente automatizado. Empresas como Neolix ya trabajan, además, con vehículos autónomos de reparto en numerosas ciudades. La electrificación ya está transformando los vehículos comerciales. El siguiente paso será cambiar no solo su propulsión, sino también su forma, su utilización y la propia organización del reparto urbano. Cuando desaparece el conductor, también empieza a desaparecer la furgoneta tal como la conocemos.