El Real Madrid sigue encallado en la misma situación que provocó la marcha de Carlo Ancelotti, el despido de Xabi Alonso y el paso fugaz de Álvaro Arbeloa. Un equipo pagado de sí mismo con sus estrellas empoderadas por el presidente, hasta el punto de despreciar las órdenes de sus entrenadores, y un vestuario en el que los egos dominan a un grupo sin líderes. Para hacer frente a este panorama, Florentino Pérez, el hombre que permite todos los caprichos a sus futbolistas, recuperó a José Mourinho. Un técnico que en otra época dominaba los vestuarios con personalidad, carácter y mano dura, pero que llega al Bernabéu en otro contexto. Ni el Real Madrid es el de 2010 ni el portugués es aquel entrenador enérgico de hace tres lustros. Seguir leyendo....