Toño Escrig, ferretero, explica por qué una buena ventana puede seguir dejando entrar frío: el secreto está en que el cajón de la persiana también cuenta

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Toño Escrig dirige la atención hacia la parte de arriba de la ventana. Allí se recoge la persiana cuando está subida, dentro de un cajón que puede pasar inadvertido al pensar en el aislamiento de casa. El ferretero recuerda con su demostración que cambiar el cristal no resuelve todas las fugas si ese compartimento sigue mal protegido.Su propuesta consiste en revestir ese compartimento con material aislante. La atención recae sobre una pieza que acompaña a la carpintería.Un cajón sin protección suficiente puede facilitar el intercambio de calor con el exterior. Además, si tiene rendijas, por ellas puede circular aire. Son defectos distintos que pueden coincidir en el mismo lugar. Distinguirlos permite entender qué parte del problema puede corregir cada intervención, sin atribuir al revestimiento interior resultados que dependen también de las juntas.El límite de cambiar solo el vidrioEn un vídeo publicado el 11 de enero de 2026 y recogido por Decoesfera, Escrig accede al compartimento, retira el polvo y adapta una lámina autoadhesiva a sus medidas. El material debe corresponder a ese uso y al espacio disponible. La explicación se centra en proteger una superficie que estaba desatendida, un punto relevante tanto con calefacción como al utilizar un aire acondicionado portátil.El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía incluye estos compartimentos entre los elementos que conviene revisar. Sus recomendaciones para la vivienda reúnen dos condiciones: que tengan aislamiento y que carezcan de rendijas. Esa combinación ayuda a entender por qué una sola capa puede quedarse corta cuando la entrada de aire está en una unión mal ajustada.También la normativa trata la carpintería como un conjunto. El documento de ahorro de energía del Código Técnico de la Edificación exige incluir el cajón al evaluar la permeabilidad al aire del hueco. No basta con conocer las prestaciones del cristal para valorar el comportamiento de toda la instalación. Reducir las pérdidas guarda relación con la demanda de climatización y el consumo del aire acondicionado.Dos trabajos que se complementanEl Departamento de Energía estadounidense explica la diferencia entre aislar y sellar en su documentación doméstica. El aislamiento dificulta que el calor atraviese una superficie; el sellado cierra los caminos por los que se mueve el aire. De ahí que forrar el interior y corregir una rendija puedan ser trabajos complementarios, con materiales y puntos de aplicación diferentes.En verano, la persiana cumple además otra función cuando se baja para dar sombra. Interceptar la radiación solar antes de que caliente el interior, algo que también permite un toldo bien situado, actúa sobre una entrada de calor diferente. Aislar el cajón puede acompañar esa protección, pero cada medida actúa sobre un fenómeno distinto.Sellar las fugas accidentales exige conservar la ventilación prevista para la vivienda. Las aberturas destinadas a renovar el aire deben mantener su función, y abrir las ventanas responde a otra necesidad. El objetivo de la mejora es controlar por dónde entra y sale el aire, preservando las entradas necesarias, también las de los equipos de combustión que las requieran.Cuando el origen de una corriente resulta difícil de localizar, una evaluación profesional puede comprobar las fugas y la ventilación de la casa. Esa comprobación permite decidir dónde intervenir antes de comprar material. El cajón señalado por Escrig merece atención si presenta defectos; el ahorro concreto depende del estado de la vivienda y no se deduce de colocar una lámina.