Un dron que transmite imágenes necesita una red que las entregue y un equipo capaz de utilizarlas. En un barco, los sensores también dependen de programas, comunicaciones y mantenimiento. La defensa de un país reúne capacidades que deben funcionar juntas, incluso cuando sus fabricantes y sus lugares de operación son distintos.Esa relación tecnológica está en el centro de una propuesta del coronel de Aviación retirado Julio Serrano Carranza. Al examinar la dependencia europea de Estados Unidos, el militar señaló tres prioridades para España: ciberdefensa, drones y plataformas navales. Su planteamiento enlaza la protección de las redes con los medios que obtienen información y operan sobre el terreno o el mar.Son campos con programas españoles propios y cometidos diferentes. La elección abre una cuestión que supera la compra de aparatos: cómo conservar la capacidad de usarlos, sostenerlos y conectarlos con el resto de las Fuerzas Armadas. Un sistema avanzado necesita respaldo durante toda su vida de servicio.Redes que sostienen las operacionesSerrano escribió que España «debería priorizar la adquisición de sistemas avanzados» en una colaboración publicada en el blog General Dávila el 28 de enero de 2025. A continuación concretaba los tres campos citados. Se trataba de una recomendación del coronel retirado, dentro de un análisis sobre la autonomía defensiva europea, y no del anuncio de un contrato.La primera prioridad tiene una estructura militar identificable. El Mando Conjunto del Ciberespacio es responsable de operaciones digitales de interés para la defensa nacional y de proteger las redes y sistemas críticos de las Fuerzas Armadas. Según la descripción del Estado Mayor de la Defensa, su misión incluye prevenir y responder ante amenazas, además de coordinarse con los demás dominios operativos.Esa protección alcanza a los medios de información, telecomunicaciones y mando. La industria española de comunicaciones forma parte del entorno tecnológico en el que se construyen estas capacidades. El reto práctico consiste en mantener disponibles los servicios necesarios y lograr que los equipos de los distintos ejércitos y de la Armada puedan trabajar entre sí.Los sistemas no tripulados añaden otro intercambio de información: la aeronave observa y sus operadores reciben el resultado. El contrato de SIRTAP anunciado por Airbus en noviembre de 2023 contemplaba nueve sistemas para España, cada uno con tres aeronaves y una estación de control terrestre. El diseño se destinó a vigilancia, inteligencia y reconocimiento avanzado sobre tierra y mar.Aeronaves y buques conectadosAirbus comunicó el 17 de junio de 2025 que el primer prototipo de SIRTAP estaba ensamblado y listo para iniciar las pruebas en tierra en Getafe. La comprobación incluía estructura, componentes y software. En los drones de vigilancia, ese proceso muestra que volar es solo una parte del desarrollo de una capacidad militar.La tercera prioridad de Serrano se aprecia en el diseño de la F110. Navantia describe un gemelo digital alimentado por sensores del buque, pensado para apoyar el mantenimiento, las simulaciones y la toma de decisiones. Una plataforma naval incorpora así una representación virtual de sus equipos, junto a sus características físicas y su propulsión.El sistema permite estudiar el estado del barco con información recogida a bordo. La finalidad del mantenimiento predictivo es anticipar fallos y planificar las intervenciones, una tarea distinta de observar el entorno con un radar. Ambas requieren datos útiles y personal preparado, aunque respondan a necesidades operativas diferentes.La propuesta del militar sitúa esas capacidades entre las prioridades españolas. Comprar aeronaves, proteger las redes y mantener los buques exige decisiones sobre equipos y sobre quién los opera. La disponibilidad se comprueba cuando el conjunto puede seguir trabajando, con sus comunicaciones, sus técnicos y sus sistemas de control.