La Universidad de Bristol halla una mariposa que apenas muestra signos de envejecimiento biológico durante su vida adulta

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Para la mayoría de las mariposas, la vida adulta es breve. Unas pocas semanas suelen ser suficientes para alimentarse, reproducirse y completar su ciclo vital. No obstante, algunas especies tropicales del género Heliconius parecen ser la excepción. Estos insectos pueden vivir cerca de un año, por lo que estamos hablando de una esperanza de vida mucho mayor. Pero lo más interesante no es únicamente que sobrevivan durante más tiempo: todo indica que también envejecen de una manera diferente.Una investigación liderada por la Universidad de Bristol, en colaboración con el Smithsonian Tropical Research Institute de Panamá, ha encontrado nuevas pistas sobre este fenómeno. El estudio, publicado en Nature Communications, comparó distintas especies de la especie Heliconiini y analizó tanto cuánto tiempo vivían como el deterioro físico que experimentaban con la edad.Cuando el alimento no basta para explicar su longevidad excepcional Una mariposa del género Heliconius hecaleUna de las particularidades de las Heliconius es su alimentación. A diferencia de la mayoría de las mariposas adultas, que obtienen buena parte de su energía del néctar, estas especies también consumen polen. Esta característica había llevado a pensar que una dieta especialmente nutritiva podría ser la responsable de su longevidad. Sin embargo, el estudio demuestra que la explicación es más compleja.Los investigadores estudiaron, entre otras especies, Heliconius hecale y Dryas iulia, un pariente cercano que no se alimenta de polen. Incluso cuando eliminaron el polen de la dieta de la especie Heliconius hecale, esta mariposa continuó viviendo bastantes más que la Dryas iulia. Esto apunta a que la alimentación contribuye a mantener el organismo, pero no es suficiente para explicar la extraordinaria esperanza de vida. Parte de la ventaja parece estar en su propia biología como resultado de la evolución.La diferencia se hizo evidente al observar el estado físico de los animales a medida que envejecían. Heliconius hecale consiguió conservar su masa corporal durante más tiempo, mientras que su pariente mostró un deterioro mayor. También se midió la fuerza para evaluar la función muscular. Las Heliconius hecale de mayor edad no mostraron una pérdida evidente de fuerza, mientras que las Dryas iulia se debilitaron con el paso del tiempo. Tiene 236 millones de años, y gracias a él hemos descubierto a la mariposa más antigua de la historiaLos datos obtenidos de otras especies reforzaron esta imagen. Las Heliconius más longevas presentaron una mortalidad basal menor y señales de un envejecimiento más lento que sus parientes que no consumen polen. En algunas comparaciones, llegaron a vivir aproximadamente tres veces más de promedio. La diferencia resulta todavía más llamativa al observar la longevidad máxima: Heliconius hwetsoni alcanzó los 348 días, frente a los apenas 14 días registrados por Dione juno. Es decir, existe una diferencia de unas 25 veces más entre ambas especies.Una nueva vía para estudiar la longevidad Una mariposa del género Dryas iuliaEstos resultados convierten a las Heliconius en una especie muy interesante para estudiar el envejecimiento. En lugar de comparar especies muy alejadas evolutivamente, los científicos pueden observar especies estrechamente emparentadas, pero que son radicalmente diferentes cuando hablamos de envejecimiento biológico. Esta proximidad permite buscar qué cambios biológicos podrían estar detrás de una vida más larga y de un deterioro físico más lento.La longevidad de estas mariposas también pone de relieve hasta qué punto puede variar el envejecimiento en el mundo animal. Entre los insectos existen especies adultas que apenas sobreviven unos días y otras que pueden vivir durante décadas en determinadas circunstancias. Las Heliconius ocupan un lugar excepcional dentro de este amplio abanico.El siguiente paso será averiguar qué mecanismos permiten a estas pequeñas mariposas conservar sus tejidos y capacidades durante tanto tiempo. Si los investigadores consiguen identificar las características responsables de su lento envejecimiento, estas especies podrían proporcionar nuevas pistas sobre los procesos biológicos que determinan cuánto tiempo y con qué calidad envejece un organismo.