De Pegasus al supuesto chantaje de Marruecos: cómo se construye el relato de un Sánchez sometido

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La historia española del programa espía Pegasus es la del cazador cazado. El propio Gobierno español fue el que anunció en 2022 que tanto su presidente, Pedro Sánchez, como tres de sus ministros –los del Interior, Defensa y Agricultura– habían sido igualmente espiados con el programa Pegasus en mayo y junio de 2021, en plena crisis diplomática con Marruecos. Entonces las miradas acusadoras se dirigieron hacia Rabat y, tras la entrada masiva del pasado mes de julio, lo han vuelto a hacer. Pero no solo de la oposición, también de algunos de los aliados del Gobierno como Podemos y el PNV. Tanto PP como Vox llevan apuntando desde hace semanas a la hipótesis de que Marruecos está “chantajeando” al socialista. Una tesis a la que también se han sumado la eurodiputada Irene Montero y el presidente del PNV Aitor Esteban al sugerir que el país vecino posee “demasiada información” sobre Sánchez. “Parece bastante evidente que algo hay, porque todo el mundo lo dice”, señaló la primera en una entrevista en la Cadena SER el lunes, en la que también admitió no tener pruebas de ello: “Si otros que saben más lo dicen, no vamos a descartar esa hipótesis”, afirmó. Esteban fue más cauto pero también afirmó que “no descartaría” que Marruecos “pueda tener algo que no conocemos” sobre el presidente del Gobierno y que eso aumente su capacidad de presión sobre el Ejecutivo.El presidente del Gobierno siempre ha negado cualquier tipo de chantaje personal o político. Y lo volvió a hacer este lunes en El Intermedio. Preguntado directamente sobre si el espionaje con Pegasus ha condicionado su política hacia Marruecos, respondió que “en absoluto” y calificó las acusaciones de “bulos”. “Eso está muy bien para una serie de Netflix, otra cosa es la realidad. Pero lo inteligente, aunque sea desde un punto de vista pragmático, es tener una buena relación con Marruecos si además queremos el retorno de los migrantes que no tengan derecho a asilo”, manifestó. Otros aliados del Ejecutivo respaldan la tesis del socialista. La diputada de Más Madrid, Tesh Sidi, considera que vincular directamente el giro sobre el Sáhara con Pegasus es una hipótesis débil y atribuye la capacidad de presión marroquí sobre todo al uso de la migración. El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, también apoya esa reflexión y enmarca las cesiones del Ejecutivo a la cuestión migratoria. EH Bildu, por su parte, también ha evitado dar por probado un chantaje con Pegasus, pero al igual que el resto ha señalado la capacidad “desestabilizadora” de Marruecos y ha exigido a Sánchez “recalibrar” las relaciones con Rabat y rectificar el giro sobre el Sáhara.Según reveló el Gobierno hace cuatro años, los móviles del presidente y los ministros sufrieron “intrusiones consumadas” que permitieron extraer un considerable volumen de datos. Las escuchas, aseguró, eran “ilícitas” y “externas”, y fueron descubiertas después de que se realizara una revisión exhaustiva de los teléfonos precisamente a raíz de la publicación del informe de Forbidden Stories, según el cual 63 dirigentes de los partidos catalanistas ERC, Junts y CUP, así como miembros de las entidades cívicas Assemblea Nacional de Catalunya (ANC) y Òmnium Cultural, habían sido espiados.La ofensiva con el software espía, que según su fabricante solo puede ser adquirido por organismos gubernamentales –desde ejércitos o fuerzas de seguridad del Estado a servicios de inteligencia– y que tiene capacidad para infectar teléfonos móviles, extraer todos sus datos y activar sus micrófonos y cámaras, acabó poniéndose en manos de los tribunales. De ahí que la Abogacía del Estado presentara una denuncia en la Audiencia Nacional para que investigara el espionaje.La denuncia del Gobierno en la Audiencia Nacional quedó archivada por la “absoluta falta de colaboración” de Israel, que no contestó a ninguna de las comisiones rogatorias enviadas por el juez español. El juez José Luis Calama subrayó que esa falta de colaboración impedía “la atribución de la autoría” a una persona concreta. Las nuevas informaciones obtenidas de la investigación francesa tampoco permitieron identificar al responsable del ataque contra los miembros del Gobierno español.Posteriormente, una investigación internacional coordinada de nuevo por Forbidden Stories y publicada por Le Monde este julio ha aportado nuevos documentos, elementos técnicos y el testimonio de un antiguo miembro de los servicios de inteligencia marroquíes que refuerzan la conclusión de que Marruecos utilizó Pegasus. El reino alauí continúa negándolo. La derecha lleva tiempo construyendo el marco de un presidente condicionado por Rabat, pero durante la crisis de Ceuta ha endurecido significativamente el lenguaje. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, aseguró la semana pasada en el Congreso que Sánchez “no es un presidente libre” porque su permanencia depende de que demasiadas personas sigan callando. Después de enumerar a distintas personas vinculadas a investigaciones que afectan al entorno socialista, añadió: “Y si Marruecos canta, usted se va”.El líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, eliminó el interrogante. “¿Está usted siendo chantajeado por Marruecos por la información que disponen de su corrupción y la de su familia?”. Ya en el hemiciclo, aclaró que consideraba retórica la pregunta porque, según él, “toda España sabe que sí”, afirmó que “nuestro Gobierno está en Rabat” y pidió que España deje de ser “un protectorado marroquí”.El Sánchez que aparece en ese relato de la derecha no es simplemente un presidente que ha elegido una política equivocada hacia Marruecos, sino uno que está sometido y cuya libertad está condicionada porque alguien posee algo sobre él. En la versión de Vox, el Gobierno verdadero de España está en Rabat. La tesis del chantaje ofrece una explicación redonda y busca caricaturizar a Sanchez como un gobernante que no es dueño siquiera de sus propias decisiones. Lo cierto es que el PP ha colocado la crisis de Ceuta, la política migratoria y la actitud del Gobierno hacia Rabat en el centro de su ofensiva, llevándola del Congreso y el Senado hasta el Parlamento Europeo. Vox, por su parte, explota el mismo terreno con un discurso todavía más duro sobre inmigración, soberanía nacional y esa supuesta subordinación a Mohamed VI. La estrategia encuentra además un contexto favorable, ya que las encuestas publicadas durante la crisis reflejan un desgaste del PSOE y un avance de la derecha, especialmente de los de Santiago Abascal.Hay, además, una evolución en Juan Jesús Vivas, el presidente popular de Ceuta. En las primeras semanas mantuvo una posición más institucional que la dirección nacional: reclamaba refuerzos, cooperación con el Estado, una política europea común y el traslado de parte de los menores a la península, y llegó a acusar a Vox de “incendiar” la situación. Con el paso de las semanas ha endurecido notablemente el discurso. Ahora sostiene que lo ocurrido fue una “invasión” o “golpe”, atribuye directamente la responsabilidad a Marruecos y denuncia que Moncloa ignoró sus advertencias previas Sin embargo, ni siquiera él ha ‘comprado’ el argumento a su partido. En la entrevista de este martes en el programa El Hormiguero, el presentador Pablo Motos le planteó precisamente esa posibilidad casi presentándola como una realidad palpable y Vivas evitó respaldarla. En lugar de eso, reclamó a Sánchez que hable con Marruecos “con claridad” y sobre la base del “respeto y la reciprocidad”. Según el presidente de la ciudad autónoma, Rabat habría aprovechado las ganas de emigrar de parte de su población y la habría utilizado “como instrumento con fines políticos”. Un argumento en el que coinciden incluso a su izquierda.