Cuando corre, y corre mucho, con velocidades superior a los 36 km/h, el Camp Nou, pese a que esté lloviendo de manera espectacular, se levanta excitado. Vive cada zancada de ese diminuto y raro, muy raro, así lo calificó Lamine Yamal en el banquillo del Ciutat de Valencia, alemán que cabalga feliz por la banda izquierda ofreciendo un nuevo escenario al ataque del Barça.Seguir leyendo....