Francisco José Gan, teniente general retirado y exdirector del CIFAS, comenta las posibilidades del Ejército Español: «tenemos una capacidad que es apagar Marruecos en 24 horas»

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La tensión geopolítica en el Estrecho y el rearme acelerado de Rabat mantienen abierto el debate sobre el equilibrio de fuerzas en la frontera sur. Ante el temor de una escalada militar, los altos mandos del Ejército español tienen claro el desenlace de una hipotética confrontación armada. La superioridad tecnológica y táctica de las Fuerzas Armadas decantaría la balanza de forma fulminante a favor de España.El teniente general retirado Francisco José Gan Pampols, antiguo director del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), trazó una radiografía exacta de las capacidades defensivas nacionales. El veterano militar advirtió de que el Estado posee el potencial necesario para paralizar por completo al país vecino si este decidiera lanzar una ofensiva contra Ceuta o Melilla.Según un detallado análisis estratégico publicado por el diario El Español, el Ejército ejecutaría una operación de bloqueo total que neutralizaría a Marruecos en apenas 24 horas. Gan Pampols aseguró que cualquier intento de agresión implicaría la destrucción inmediata de los activos militares marroquíes. "Todo lo que vuele suyo se va al suelo y todo lo que flote será hundido", sentenció el exdirector de la inteligencia militar.Dominio absoluto del espacio aéreo y marítimoLa estrategia defensiva española no se limitaría a repeler el ataque en la frontera, sino que atacaría directamente los centros neurálgicos y la logística del adversario. Los objetivos prioritarios incluirían la inutilización de puertos, aeropuertos, redes de comunicaciones y la línea eléctrica de alta tensión que conecta ambos territorios. A ello se suma que la aviación marroquí sería interceptada desde el primer minuto gracias a la acción combinada de los cazas Eurofighter y F-18 del Ejército del Aire y del Espacio.En el plano naval, la Armada impondría un bloqueo infranqueable en el Estrecho. Las fragatas de la clase F-100 garantizarían el control absoluto de las aguas mediante el sistema Aegis, apoyadas por la flota de submarinos y las baterías de misiles antiaéreos Patriot y NASAMS. El almirante en la reserva Juan Rodríguez Garat coincidió en este punto y subrayó que la respuesta española integraría capacidades aéreas, navales, espaciales y de ciberdefensa bajo un mando de operaciones conjuntas.Guerra electrónica y disuasiónAntes de disparar un solo proyectil, la batalla se libraría en el espectro electromagnético. Las unidades del Mando Conjunto del Ciberespacio saturarían los radares y cegarían los centros de mando marroquíes, lo que impediría cualquier reacción coordinada. Esta superioridad en guerra electrónica anularía los sistemas de guiado enemigos y dejaría sus defensas completamente expuestas ante la réplica española.En ese contexto, resulta técnicamente imposible ocultar los preparativos de una invasión. El despliegue de brigadas acorazadas requiere movimientos masivos de tropas que serían detectados de inmediato. Gan Pampols explicó que los vehículos pesados necesitan camiones de gran tonelaje y góndolas para acercarse a la zona de empleo, una maniobra imposible de esconder a los satélites, drones y servicios de inteligencia españoles que monitorizan constantemente la frontera sur.Aunque los propios mandos militares calificaron este escenario bélico como extremadamente improbable, el mensaje disuasorio resulta cristalino. Cualquier agresión a la soberanía nacional desencadenaría una maquinaria militar implacable preparada para proteger el territorio y desarticular la amenaza desde su origen.