La crisis de Ceuta se instala en el Parlamento Europeo y marca el discurso de Von der Leyen

Wait 5 sec.

La crisis migratoria de Ceuta ha terminado por acaparar la agenda europea. Mes y medio después de la llegada masiva registrada los días 30 y 31 de julio, la situación de la ciudad autónoma ha protagonizado dos jornadas consecutivas en el Parlamento Europeo. El martes fue objeto de un debate entre los distintos grupos políticos y, este miércoles, ha ocupado un lugar destacado en el discurso sobre el estado de la Unión de Ursula von der Leyen.“La frontera de Ceuta es una frontera europea, porque Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y Europa estará ahí para vosotros”, ha proclamado la presidenta de la Comisión ante el pleno de Estrasburgo. El mensaje ha servido a Von der Leyen para presentar la crisis ceutí como un ejemplo de los nuevos desafíos a los que se enfrentan las fronteras exteriores de la UE y justificar un nuevo endurecimiento de la política migratoria comunitaria, pero no ha culpado a Marruecos directamente. La principal novedad será la creación de un Marco Europeo de Respuesta ante Emergencias para actuar ante movimientos migratorios masivos que Bruselas considera “instrumentalizados” o utilizados como arma. El mecanismo solo podrá activarse bajo criterios estrictos y permitiría durante un periodo limitado flexibilizar algunos de los procedimientos habituales. Von der Leyen defendió además la aplicación completa del Pacto Europeo de Migración y Asilo, un refuerzo de Frontex y una mayor capacidad para acelerar los retornos de quienes no tengan derecho a permanecer en territorio comunitario.Ceuta ya había pedido a Bruselas una respuesta basada en más cooperación con terceros países, el refuerzo de las fronteras exteriores, mejores sistemas de alerta temprana, la persecución de las redes de tráfico y el aumento de los retornos. El Gobierno de España también ha solicitado apoyo de Frontex, Europol y de la Agencia de Asilo de la UE, incluida una mayor presencia de la agencia europea de fronteras en la ciudad.Pese a que todas las miradas están puestas en la frontera marroquí, Von der Leyen evitó este miércoles responsabilizar directamente a Rabat. La Comisión continúa considerando la cooperación con Marruecos una pieza fundamental de su política migratoria y ha defendido reforzar las alianzas con los países de origen y tránsito.Rabat trató precisamente de hacer valer esa posición antes del debate parlamentario del martes. Su misión ante la UE y la OTAN remitió una carta a varios eurodiputados en la que aseguró estar investigando el papel de la desinformación y de las redes de tráfico en lo sucedido y se comprometió a readmitir a quienes entraron irregularmente. El PPE, por el contrario, ha planteado exigir a Marruecos que cumpla sus compromisos de control fronterizo y ha abierto la puerta a revisar las relaciones con el país si no coopera, mientras Vox ha reclamado directamente suspender el Acuerdo de Asociación entre la UE y Rabat.El debate celebrado el martes mostró hasta qué punto Ceuta se ha convertido también en un campo de batalla político europeo. La eurodiputada de la Liga italiana Susanna Ceccardi habló de una “invasión” de Europa, mientras Vox reclamó endurecer físicamente la frontera y acelerar las expulsiones. Los cruces de reproches llegaron incluso a obligar a intervenir a la presidencia de la Cámara durante varios enfrentamientos entre representantes de la derecha radical y la izquierda.Desde Podemos, Isabel Serra acusó a la ultraderecha de haber convertido Ceuta en un “laboratorio de odio” y denunció los llamamientos a “cazar” migrantes y las agresiones registradas contra ellos. Los socialistas, por su parte, reclamaron que la respuesta europea se centre en la solidaridad con España, el respeto a los derechos de los menores y solicitantes de asilo y el apoyo comunitario en lugar de utilizar la crisis para responsabilizar al Gobierno español.Pero las discrepancias también alcanzaron a la propia izquierda. La italiana Ilaria Salis, de The Left, aseguró que “Ceuta no es España” ni Europa y definió la ciudad como un “residuo del colonialismo europeo”. Una afirmación que contrasta frontalmente con el mensaje pronunciado apenas unas horas después por Von der Leyen.