Desde el pasado 30 de agosto, el mundo cuenta con un nuevo aliado en el espacio con el que observar y estudiar el universo con mayor detalle del que han permitido los telescopios hasta la fecha. Se trata del observatorio Nancy Grace Roman, cuya misión inicial acaba de prolongarse de manera significativa gracias a un aspecto técnico crucial durante su lanzamiento.Las estimaciones iniciales de la NASA calculaban una vida útil garantizada de unos cinco años, ampliables a diez si las maniobras de inserción orbital resultaban favorables. Sin embargo, las mediciones finales tras su puesta en marcha han arrojado una cifra muy superior a lo previsto: el observatorio dispone de combustible suficiente para operar durante 22 años.Un detalle que es fruto de una planificación meticulosa y del buen hacer del cohete Falcon Heavy de SpaceX. La compañía espacial que preside Elon Musk fue la encargada de poner en órbita el telescopio espacial Roman desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El proceso de lanzamiento hacia la órbita terrestre comporta una serie de cálculos sobre trayectorias y condiciones meteorológicas que definen el momento óptimo de ignición así como la capacidad de maximizar la carga de propelente de las misiones espaciales, como ha sucedido en este caso.Trayectoria casi perfecta hacia el punto L2 Durante la fase de viaje hacia su ubicación operativa, el punto de Lagrange L2, situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, el nuevo telescopio de la NASA podría haber consumido un porcentaje elevado de su propelente en correcciones de rumbo intermedias para compensar las pequeñas desviaciones del despegue. Sin embargo, el impulso proporcionado por la etapa superior del lanzador colocó al telescopio Roman en una ruta tan sumamente ajustada que los ingenieros de la NASA apenas tuvieron que encender los propulsores del observatorio.Así lo destacó Jamie Dunn, director del centro de vuelos espaciales Goddard de la NASA en un comunicado de prensa que recoge Ars Technica: "Gracias a la exquisita planificación de nuestro equipo de dinámica orbital, la brillante ejecución del equipo de operaciones y un lanzamiento preciso de SpaceX, Roman tiene combustible para al menos 22 años de posibles operaciones científicas".Un dato que implica multiplicar por cuatro las estimaciones iniciales del proyecto, que además tiene el honor de ser el primer telescopio diseñado con capacidad para ser reabastecido de combustible en el espacio. El hecho de optimizar de tal modo la autonomía del observatorio supone maximizar también la ventana de recopilación de datos y de estudio científico que permitirá el nuevo telescopio, cuyo desarrollo ha supuesto un coste de 4.300 millones de dólares y que, en contra de lo que suele ser habitual, ha adelantado los plazos del proyecto en nueve meses con respecto a la fecha prevista para su disponibilidad.Dos décadas para descifrar la energía oscura y buscar exoplanetasProlongar la vida útil de las misiones depende en ocasiones de reducir el abanico de instrumentos, como está sucediendo con la sonda espacial Voyager 2. Sin embargo, el éxito en cuanto al lanzamiento de la Nancy Grace Roman asegura una capacidad de observación que extiende la etapa de estudio y de recopilación de datos que trasladar a los distintos laboratorios y centros de estudio responsables. Asimismo, prolongar su vida útil permitirá al telescopio realizar un cartografiado a gran escala del universo observable, mapeando miles de millones de galaxias para ayudar a comprender la velocidad de expansión del cosmos y la naturaleza de la energía oscura.Una vez más, la precisión de la ingeniería aeroespacial a la hora de calcular la ventana de lanzamiento y la maniobra de transferencia orbital ha sido determinante para mejorar las expectativas de una misión desde su primera fase. La corrección de la trayectoria ejecutada por la etapa superior del lanzador ha evitado el uso continuado de los propulsores del propio observatorio. De este modo, la estimación inicial de combustible del telescopio espacial Nancy Grace Roman, calculada para un margen operativo de entre 5 y 10 años, se ha ampliado hasta los 22 años de autonomía gracias a la exactitud de las matemáticas y la ingeniería de vuelo.