Un estudio publicado Nature Geoscience apunta a que hay minerales a 2.900 km capaces de retener agua en el manto inferior de la Tierra

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El agua no solo se encuentra en océanos, ríos, glaciares y nubes. Una parte podría estar almacenada a miles de kilómetros bajo nuestros pies, atrapada en minerales sometidos a presiones y temperaturas extremas. Un nuevo estudio revela que dos minerales desconocidos hasta ahora podrían actuar como reservas de agua en las zonas más profundas del manto inferior de la Tierra, cerca del límite con el núcleo.La presencia de agua en el interior del planeta desempeña un papel muy importante. En el manto, la gigantesca capa de roca que llega hasta unos 2.900 kilómetros de profundidad, pequeñas cantidades de agua pueden facilitar la deformación y el desplazamiento lento de las rocas. Estos movimientos forman parte del ciclo tectónico de la Tierra, que contribuye a regular el clima a lo largo de millones de años y permite reciclar rocas y elementos volátiles entre la superficie y el interior del planeta.Las profundidades de la Tierra guardan todavía muchos secretos Factores de presión y temperatura en la formación de oxihidróxidos de hierroSi te preguntas cómo llegó el agua hasta esas profundidades. Una posibilidad es que asteroides ricos en agua aportaran durante la formación de la Tierra y que parte quedara atrapada en su interior. Otra hipótesis plantea que el manto pudo ser inicialmente seco y que se hidrató posteriormente. Hasta ahora, sin embargo, los científicos no habían podido determinar con claridad dónde se encuentra almacenada esa agua en las zonas más profundas.El nuevo estudio señala como posible ubicación la región situada en las proximidades del límite entre el manto y el núcleo externo, que es líquido. En dicha región, las ondas sísmicas han revelado unas misteriosas estructuras conocidas como zonas de velocidad ultrabaja. Su origen todavía no está completamente explicado, pero los nuevos resultados ofrecen una posible pista sobre la composición de estas regiones.Cabe mencionar que el manto inferior se extiende aproximadamente desde los 660 hasta los 2.900 kilómetros bajo la superficie. Sus minerales son abundantes, como la bridgmanita y la ferropericlasa; son considerados en gran medida secos. Otros minerales pueden almacenar agua a grandes profundidades, aunque muchos necesitan composiciones químicas poco habituales para mantenerse estables o se descomponen debido a las enormes temperaturas del manto profundo.Para investigar otras posibilidades, los científicos recrearon en el laboratorio las condiciones extremas del interior de la Tierra. Utilizaron celdas de yunque de diamante calentadas con láser, capaces de comprimir pequeñas muestras entre los diamantes mientras las someten a temperaturas y presiones enormes. En estos experimentos identificaron dos fases de oxihidróxidos de hierro que no se conocían anteriormente, denominadas Fe5O12Hx y Fe7O12Hx. Descubren un nuevo estado de la materia en el centro de la TierraLos resultados indican que ambos compuestos pueden ser estables en las condiciones del mando inferior y almacenar cantidades importantes de agua. Lo sorprendente es que ni siquiera necesitan mucha agua para formarse. En algunos experimentos, el material inicial contenía menos de 0,1 % de agua, pero esas cantidades de hidrógeno bastaron para estabilizar los nuevos minerales.Esto es importante porque el agua del mando no tendría que existir como un océano subterráneo. A esas profundidades, las condiciones son demasiado extremas para que el agua libre permanezca de forma convencional. En cambio, puede quedar almacenada en la estructura de determinados minerales. Los nuevos oxihidróxidos presentan además una elevada densidad, superior a la de las rocas que los rodean.El agua pudo quedar atrapada desde los primeros días del planeta Los investigadores creen que pudieron formarse durante las primeras etapas de la historia de la Tierra, cuando un enorme océano de magma situado en las profundidades del planeta comenzó a enfriarse y cristalizar. Al ser más densos que el material circundante, estos minerales hidratados podrían haberse hundido hasta alcanzar el límite entre el núcleo y el manto, almacenando allí agua durante miles de millones de años.No obstante, ese almacenamiento podría no ser permanente. Cuando las corrientes del mando transportan material hacia zonas menos profundas, la disminución de la presión puede desestabilizar los minerales y provocar la liberación del agua. Parte de ella podría incorporarse a otros minerales y, con el tiempo, regresar a la superficie mediante corrientes ascendentes del manto y fenómenos volcánicos.El descubrimiento también ayudaría a explicar otro misterio. Una fase mineral conocida como "fase H", observada en experimentos sometidos a presiones extremas, parece coincidir con uno de los nuevos oxihidróxidos. Los investigadores plantean que pequeñas cantidades de humedad presentes en aquellos experimentos pudieron aportar el hidrógeno necesario para formar el compuesto. Así será el mapa de la tierra dentro de 250 millones de años: España, el lugar más seguro para sobrevivirTambién quedan muchas incógnitas. Los científicos necesitan determinar exactamente cuánta agua pueden almacenar estos minerales, qué ocurre cuando alcanzan el límite entre el núcleo y el manto y durante cuánto tiempo pueden conservar o liberar el agua. Tampoco se ha demostrado todavía que estos compuestos estén presentes en el interior de la Tierra.