El Gobierno, cercado por la judicialización de la política, ha decidido abonarse a la politización de la justicia como ariete electoral para tratar de desactivar el efecto perverso que las investigaciones tienen en la desafección de sus votantes. Con una multiplicidad de frentes en los tribunales, que van desde las causas de familiares —la mujer y el hermano del presidente del Gobierno—, a los casos de corrupción —trama de las cloacas, financiación o Zapatero, entre otros— pasando por la fiscalización a la propia gestión gubernamental —'ley de nietos' o la entrada masiva en Ceuta—, en Moncloa han dado orden a ministros y cargos socialistas de recrudecer sus ataques a los jueces para tratar de generar una sensación de indefensión que... Ver Más