Desde 2015, conductores y fabricantes de coches tenían un acuerdo tácito: los primeros compraban los coches si les dejaban conectar el móvil; los segundos delegaban la mayor parte de la funcionalidad de infoentretenimiento a Apple o Google mientras se concentraban en otras partes del vehículo. Durante una década, funcionó. El 60% de los usuarios lo consideraba un requisito de compra. Algunos fabricantes —BMW llegó a cobrar 80 euros al año por activar CarPlay antes de dar marcha atrás ante la presión del mercado— lo intentaron y fracasaron.Ahora varios fabricantes están dando marcha atrás, y esta vez parece más serio. General Motors es el caso más claro: ya ha eliminado CarPlay y Android Auto de sus nuevos modelos eléctricos —empezando por el Chevrolet Blazer EV— y tiene previsto extender esa eliminación a los vehículos de gasolina cuando lance su nueva plataforma de cómputo centralizada, aproximadamente en 2028. En su lugar, GM ofrece su propio sistema de IA conversacional basado en Google Gemini.¿Por qué GM y otros quieren quitarse de en medio a Apple y Google?La razón oficial de GM es técnica: con CarPlay o Android Auto, los datos de energía del vehículo, la posición GPS y el modelo de consumo se quedan en el móvil, no en el sistema del coche. Para un EV que necesita calcular en tiempo real cuándo y dónde cargar en función del estado de la batería y la ruta, esa integración fragmentada es un problema real. El sistema propio puede integrar la navegación con el estado de carga, la disponibilidad de cargadores y la activación del Super Cruise (el asistente de conducción de GM) sin depender de que el móvil pase los datos de vuelta al coche.La razón no oficial —y la que el análisis más escéptico señala— es más sencilla: los datos. Con CarPlay, los datos de movilidad, las preferencias musicales, los hábitos de navegación y parte del historial de uso del vehículo van a los servidores de Apple o Google. Con un sistema propio, van a GM. Y esos datos tienen valor para el seguro, para el mantenimiento predictivo, para personalizar el marketing y —aquí está el modelo de negocio que todos los fabricantes están mirando con interés— para las suscripciones.Un coche moderno que vende conectividad como servicio recurrente es potencialmente rentable durante los siete años de vida media del vehículo, no solo en el momento de la venta. Si el usuario paga una cuota mensual por funciones premium de infoentretenimiento, mapas en tiempo real, actualizaciones de seguridad o preferencias personalizadas, el fabricante captura valor de forma continua. CarPlay y Android Auto, tal como están diseñados, no permiten monetizar esa relación.Hemos comprobado en wwwhatsnew.com que la normativa UE de cámaras de monitoreo del conductor que entró en vigor en julio de 2026 convierte a los vehículos en dispositivos de monitorización con implicaciones legales complejas sobre quién controla esos datos. La dirección del mercado europeo y americano es la misma: los coches son ahora dispositivos conectados, y la pregunta es quién controla la plataforma.Tesla lleva años sin ofrecer CarPlay ni Android Auto y ha construido su negocio sobre exactamente ese modelo: sistema propio, datos propios, actualizaciones OTA que añaden funcionalidad sin que el propietario tenga que llevar el coche al taller. El movimiento de GM es un intento de replicar ese modelo con la ventaja de 10 años de experiencia de Tesla como referencia y la de usar Gemini AI de Google como motor, lo que en la práctica significa que están cediendo a Google la capa de IA mientras recuperan el control sobre la capa de datos del vehículo.El usuario de Blazer EV que ya tenía su vida organizada alrededor de CarPlay —sus rutas, su música, sus contactos a un toque de la interfaz que ya conoce— va a tener que reaprender. La encuesta que Apple citó en WWDC 2022 decía que el 79% de los compradores de coches no elegiría un modelo sin CarPlay. Otra encuesta más reciente sitúa el «deal breaker» en el 55% de los usuarios de CarPlay. El lanzamiento del Tesla Cybercab sin volante en Austin y la reacción de la NHTSA muestra que el mercado americano está dispuesto a aceptar coches que se desvían de las convenciones cuando la tecnología es suficientemente buena. GM tendrá que demostrar que Gemini AI en el coche es mejor que el iPhone de su propietario. Esa es la única forma de ganar ese argumento.La velocidad a la que esto está ocurriendo sorprende a muchos analistas del sector del automóvil. Hasta 2022, el consenso en la industria era que CarPlay y Android Auto eran intocables por las reacciones negativas de los consumidores. Lo que cambió es que los fabricantes vieron cómo Tesla construía un modelo de negocio sin CarPlay durante años y no dejó de vender coches. Si el coche con el mayor margen bruto de la industria en 2023 no necesitaba CarPlay, el argumento de que «el 79% de los compradores lo requiere» empieza a matizarse con «el 79% lo prefiere, pero no todos se van si no está».El modelo de datos es también más claro ahora. Los contratos con Google Maps, con Apple Music, con Spotify para la integración nativa implican revenue sharing que los fabricantes no capturan. Un sistema propio con suscripciones propias —mapas con tarifa mensual, actualización de software por OTA con precio, asistente de voz premium— captura esos ingresos directamente. Para GM, con márgenes de beneficio históricamente bajos en comparación con Apple o Tesla, esa diferencia puede ser significativa a escala de millones de vehículos en circulación.El argumento de los usuarios que prefieren CarPlay no ha desaparecido. A medida que más fabricantes eliminen la función, el pool de compradores que la considera un «deal breaker» se distribuirá entre las marcas que la mantengan. Hyundai, Kia, Stellantis, Toyota (con el RAV4 y el Arene) mantienen soporte. BMW, Mercedes y Audi han declarado que mantendrán CarPlay mientras sus clientes lo demanden. La pregunta para GM es si los usuarios de Blazer EV que compraron el coche con la promesa implícita de poder conectar su iPhone van a tolerar la transición a Gemini AI o van a mirar hacia otra marca cuando renueven.La noticia Los fabricantes de coches están abandonando CarPlay. La razón real son los datos y las suscripciones, no la integración fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.