En un manglar colombiano encontraron microplásticos dentro del 96% de los cangrejos analizados: y descubrieron que los propios animales los rompen en pedazos todavía más pequeños
El plástico no solo termina adentro de los animales. En algunos casos, el propio cuerpo del animal se convierte en la máquina que lo tritura y lo devuelve al ambiente convertido en algo todavía más difícil de eliminar