En 2004, Jordi Caballol se instaló en Calaf (Anoia, Barcelona) con una pequeña campa y capacidad para unos 500 vehículos. Más de dos décadas después, este jueves ha estrenado las instalaciones ferroviarias que llevaba años esperando. A pocos metros de las cuatro vías recién construidas, unos 10.000 coches permanecían perfectamente alineados en una campa que puede albergar hasta 17.000. Alrededor de 200 personas han asistido a la inauguración de la nueva terminal privada de Autoflotas, destinada al transporte de vehículos.Seguir leyendo....