La Comisión Europea presentará el jueves 17 de septiembre la EU Kids Act, su propuesta legislativa para limitar el impacto de las redes sociales en los menores. Lo harán Ursula von der Leyen y Henna Virkkunen, la comisaria de tecnología. La presentación llega un día después del discurso de Von der Leyen ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, situando la ley de infancia digital en el centro político de la agenda de otoño de la Comisión.Lo que falta: la edad límite sigue sin estar fijada. Dos umbrales compiten en los borradores internos: 13 años, que es la recomendación del panel de expertos de la Comisión y coincide con la edad que la mayoría de plataformas ya declaran como mínimo teórico, y 15 años, que es la posición de Francia. España había propuesto 16. El Parlamento Europeo había pedido 16. El panel técnico recomendó 13. El resultado del debate de meses es una horquilla de 13 a 15 que llegará al jueves sin resolución pública.¿Cuál es el enfoque real del texto y por qué es diferente a las leyes nacionales?El concepto central de la EU Kids Act es «safe by design»: en lugar de focalizarse principalmente en qué ven los menores en línea, la Comisión quiere atacar las características que incentivan el uso excesivo, incluyendo el diseño adictivo y los sistemas de retención. Es un enfoque de arquitectura más que de moderación de contenido.Ese enfoque entra en tensión con lo que ya existe. La Ley de Servicios Digitales (DSA) ya ha sido usada para abrir casos contra Meta y TikTok por seguridad de menores. Si el Kids Act no hace algo claramente diferente, tendrá que explicar por qué es necesario un nuevo marco además del DSA.Hemos comprobado en wwwhatsnew.com que la velocidad regulatoria de los estados miembros ha superado claramente a la de Bruselas en esta área: Australia fue el primer país del mundo en aprobar una prohibición nacional de redes sociales para menores de 16 años en diciembre de 2025, y el 70% de los menores que intentaron sortear el bloqueo lo lograron sin dificultad. El listado de países que prohíben o restringen el acceso de menores a redes sociales ha crecido consistentemente mientras la Comisión deliberaba.Noruega ya legisla una prohibición para menores de 16. Francia ha prohibido las redes sociales para menores de 15. España persigue los 16 años. Austria, Dinamarca y Eslovenia trabajan en sus propias medidas con límites de 14, 15 y 15 respectivamente.El problema técnico que la Comisión todavía no ha resuelto: para hacer cumplir un límite de edad, hay que saber la edad del usuario. Eso significa recopilar o inferir información personal, lo que choca con las mismas leyes de privacidad que la UE ha construido durante décadas. La solución propuesta —una app de verificación de edad basada en zero-knowledge proofs— fue bypasseada por investigadores en menos de dos minutos.Hay también cuatro preguntas que el texto del jueves tendrá que responder y que siguen sin tener respuesta pública. La primera es la edad límite. La segunda es si la ley introduce una prohibición directa o un régimen de riesgo centrado en cómo diseñan las plataformas sus productos. La tercera es quién verifica la edad —¿la plataforma, el sistema operativo del dispositivo? La cuarta es qué hace el Kids Act que el DSA no pueda hacer ya. La ola legislativa de 2026 sobre menores y redes sociales ha hecho que la respuesta a esa cuarta pregunta sea especialmente urgente para justificar el nuevo instrumento.El problema de las cuatro preguntas sin respuesta que TNW identifica para el jueves tiene una quinta que quizá es la más difícil: ¿quién decide si una plataforma ha cumplido con el requisito de «safe by design»? Si la definición es suficientemente vaga —como suele ocurrir en la legislación tecnológica de la UE en su primera versión— las plataformas pueden argumentar que cumplen mientras mantienen exactamente los mismos sistemas que tienen ahora.El DSA ya ha creado una arquitectura de supervisión en la que la Comisión supervisa las plataformas muy grandes y los reguladores nacionales supervisan el resto. Si el Kids Act añade un cuerpo de supervisión separado, hay un riesgo real de duplicación de estructuras y de plataformas navegando entre dos regímenes que no están perfectamente sincronizados. Si se integra en el DSA, la velocidad regulatoria depende de la capacidad de la Comisión para aplicar el DSA de forma agresiva —algo que hasta ahora ha ocurrido de forma selectiva.La experiencia de Australia es el caso de prueba que todos los reguladores europeos están observando. Australia fue el primero en actuar, y el sistema de verificación de edad falló para el 70% de los menores. El gobierno australiano ha reconocido el problema y está iterando sobre la solución. Esa velocidad de iteración —un gobierno que actúa, mide, falla y ajusta— es exactamente lo que la legislación europea tiene más dificultades para hacer, porque el proceso de enmienda legislativa en la UE tarda años. Si el Kids Act del jueves se presenta en una forma que no puede corregirse fácilmente cuando la primera iteración de verificación falle, el ciclo regulatorio australiano se verá muy ágil en comparación.El argumento de Por qué necesitamos un Kids Act cuando ya tenemos el DSA tiene una respuesta específica que la Comisión ha insinuado: el DSA aplica solo a plataformas muy grandes (VLOP) con más de 45 millones de usuarios. Los servicios de redes sociales menores o los juegos online que tienen audiencias infantiles importantes pero que no cruzan ese umbral no están sujetos a las mismas obligaciones. El Kids Act podría aplicar a un espectro más amplio de servicios digitales dirigidos a menores, independientemente de su tamaño.El Parlamento Europeo, que ya había votado por un límite de 16 años, tendrá que negociar con lo que presente la Comisión el jueves. Eso añade otra capa de demora legislativa: incluso con una propuesta publicada el jueves, el proceso de colegislación entre Comisión, Parlamento y Consejo (los estados miembros) típicamente toma entre uno y dos años.La noticia La Comisión Europea presenta el jueves la EU Kids Act sin haber decidido todavía la edad mínima: 13 años o 15 fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.