El Gobierno madrileño no consigue librarse del caso ático. La comparecencia en la Asamblea del consejero de Presidencia y Justicia, Miguel Ángel García, ha servido para conocer, tal y como consta en la documentación del expediente, que el ático de lujo comprado en el centro de la capital por la empresa pública Planifica Madrid se adquirió para contar con un "inmueble institucional" destinado a "lugar de trabajo, área de descanso y alojamiento ocasional" tanto para autoridades "en visita oficial" como para aquellas de la Comunidad de Madrid. Una propiedad que, por el momento, el Ejecutivo autonómico no es capaz de vender. La subasta pública del inmueble ha finalizado sin una sola oferta por el piso.El Gobierno madrileño comenzó a rastrear el mercado inmobiliario a comienzos de año. Lo hizo con el más absoluto sigilo. Y teniendo muy claro qué es lo que se buscaba: una propiedad que superara los 250 metros cuadrados y que tuviera una "gran terraza". Con esas características, una inmobiliaria de lujo puso sobre la mesa un par de inmuebles. El primero estaba en el distrito de Argüelles, contaba con 350 metros cuadrados y valía cuatro millones de euros. El segundo, se ubicaba en Chamberí, una de las zonas más caras de la capital y que ha visto crecer a la presidenta madrileña.El Gobierno autonómico, finalmente, se decantó por la última propiedad. Un ático con una superficie construida de 481 metros cuadrados que, curiosamente, se ubicaba frente al edificio en el que se encuentra el piso que los padres de Díaz Ayuso donaron a su hija poco antes de que la empresa de la que formaban parte no pudiera hacer frente al pago de un préstamo de la entidad semipública Avalmadrid. La operación se cerró en una notaría del centro de la capital el 14 de abril. Antes de la compra, el inmueble fue visitado por alguien del Ejecutivo regional. Después, por la propia presidenta.La adquisición se mantuvo durante meses en secreto. En los presupuestos de Planifica Madrid no se mencionaba la intención de adquirir en 2026 un ático que, además, se escapaba del tipo de propiedades que suelen conformar la cartera inmobiliaria de la empresa pública. Pero la publicación de la operación por El País, que coincidió temporalmente con la puesta en venta del lujoso piso en el que Ayuso vivía con el empresario Alberto González Amador, desató una profunda crisis en el Gobierno autonómico. Una grieta que se fue ensanchando a raíz de las erráticas explicaciones ofrecidas por el Ejecutivo autonómico que, a las pocas horas, decidió poner a la venta el ático.Muchas eran las incógnitas que sobrevolaban la operación. ¿Quién dio la orden de buscar y adquirir un inmueble de esas características? ¿Quién la ejecutó? ¿Para qué se quería ese piso si no podía destinarse a oficinas y, supuestamente, tampoco iba a ser utilizado como vivienda por Ayuso? ¿Por qué sólo se encargó a una inmobiliaria de lujo buscar pisos grandes y con terraza en Chamberí o alrededores y no locales u oficinas? ¿Por qué no se optó por un alquiler o por algún otro espacio que ya fuera propiedad de la Comunidad de Madrid en lugar de adquirir dicho inmueble?García se ha esforzado este jueves en trasladar la idea de que la Comunidad de Madrid no le puso un piso a la presidenta. Y para ello se ha apoyado en la memoria de necesidades que la Consejería de Presidencia elaboró para arrendar el inmueble a Planifica Madrid tras su compra. El documento, que acaba de hacerse público, está fechado el 2 de julio. El mismo arranca recordando que es una "práctica habitual" a nivel estatal, autonómico y local "disponer de un inmueble institucional de carácter residencial o dependencias específicas" para su "uso de manera permanente u ocasional" por "distintas autoridades". "La posibilidad de contar con un inmueble institucional de carácter residencial con una zona destinada a lugar de trabajo y un área de descanso y alojamiento ocasional para autoridades en visita oficial a la Comunidad de Madrid o las propias autoridades de la Administración regional se estima necesaria por razones operativas, de seguridad y de representación institucional", recoge la memoria, que también desliza que un inmueble de este tipo puede resultar útil "en contextos de gestión de crisis que pueden prolongarse en el tiempo y requerir de espacios complementarios con posibilidad de uso residencial"."Nos ha dicho que en el expediente pone que es una residencia y que eso descarta que sea una residencia", ha respondido el diputado de Más Madrid Hugo Martínez Abarca. El expediente, pese a que García haya presumido de transparencia, nunca ha estado a disposición de la oposición antes de la comparecencia, que los había solicitado agarrándose al artículo 111 del Reglamento: "Ningún debate podrá comenzar sin la previa distribución, al menos con 24 horas de antelación, del informe, dictamen o documentación que haya de servir de base al mismo". Se ha colgado a última hora de la tarde.Cuando se destapó la compra, el Ejecutivo regional aseguró que el inmueble sería utilizado como oficina temporal de la presidenta y un mínimo equipo mientras se acometía una reforma en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno madrileño. Lo mismo que trasladaron seis días antes de la formalización de la compra al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Ahora, sin embargo, los documentos hechos públicos evidencian que el ático se pensó, entre otras cosas, un “inmueble institucional de carácter residencial”.En cuanto a quién dio la orden de compra, García ha dejado al margen a la líder del Ejecutivo autonómico. El inmueble, ha dicho, lo adquirió Planifica Madrid "a petición de Presidencia". Conocer cómo se ejecutó la operación resulta importante de cara a las denuncias que se acumulan en la mesa del Juzgado de Instrucción nº8 de Madrid. El PP de Ayuso, sin embargo, ha vetado la comparecencia en sede parlamentaria de Pedro Corbalán, CEO de la empresa pública.García, además, ha enmarcado la operación en la "normal actividad de gestión patrimonial" de Planifica Madrid. Sin embargo, lo cierto es que en los últimos años dicha empresa pública no ha comprado nada similar a un ático de lujo. Un inmueble que, por ahora, se tendrá que quedar. El intento del Ejecutivo regional de vender la propiedad ha sido un absoluto fracaso. No se ha recibido ni una sola oferta por el piso, que continuará a la venta de forma indefinida. "Al final nadie está dispuesto a pagar lo que pagó Ayuso por sus caprichos", ha ironizado la portavoz del PSOE en la Asamblea, Mar Espinar.