Grupo Argos y sus negocios. Foto: tomada de Grupo ArgosLa acción de Grupo Argos, por sí sola, no cuenta toda la historia: un año después de la escisión con Grupo Sura, el balance para los accionistas debe medirse sumando el valor de las acciones de ambas compañías, los dividendos recibidos y la mayor participación económica en Grupo Argos. Sobre esa base, la valorización del patrimonio llega a cerca de 46 % en la especie ordinaria y 56 % en la preferencial, sin incluir dividendos.El 26 de julio de 2025 comenzó oficialmente una nueva etapa para Grupo Argos y Grupo Sura. Ese día quedó materializada una operación que puso fin a cerca de 46 años de participaciones cruzadas entre ambas organizaciones y que modificó de manera sustancial la forma en que los inversionistas tenían exposición a los dos grupos empresariales.El desenroque no fue simplemente una reorganización societaria. Para los accionistas de Grupo Argos significó conservar sus acciones, aumentar en más de 20 % sus derechos económicos sobre la compañía y, al mismo tiempo, recibir directamente títulos de Grupo Sura por un valor de $10,8 billones.Con la operación, Grupo Argos quedó concentrado en infraestructura y materiales de construcción, mientras sus accionistas pasaron a tener una inversión directa en Grupo Sura. La estructura dejó de esconder una parte del valor dentro de las participaciones cruzadas y convirtió esa exposición indirecta en un activo visible y negociable para los inversionistas.Un año después, los precios de mercado permiten hacer un primer balance de lo ocurrido.Para Katherine Ortiz, líder Renta Variable en Investigaciones Económicas y Estrategia de Davivienda Corredores, “fue una transacción que terminó liberando valor para los accionistas, pero además de eso ha sido muy positivo que Grupo Argos se haya concentrado en el negocio de infraestructura, que es un negocio que tiene mucho potencial de crecimiento”.Foto: Katherine Ortiz, líder Renta Variable en Investigaciones Económicas y Estrategia de Davivienda CorredoresEn ese orden, hizo énfasis en el “compromiso de la administración por diseñar estrategias que se traduzcan en que la acción en el mercado refleje el valor que tiene en los activos dentro de su portafolio”.Mientras, Nicolás Vásquez, economista y creador de El Diario del Banquero, expresó que “fue uno de los hitos más relevantes en la transformación que ya venía en marcha de Grupo Argos. La operación eliminó participaciones cruzadas que habían existido durante más de cuatro décadas y eso deja al holding con una estructura que es mucho más simple, especializada y les permite enfocarse exclusivamente en infraestructura y en materiales de construcción, que al final es el core del negocio”.Foto: Nicolás Vásquez, economista y creador de El Diario del BanqueroNo obstante, dejó claro que “yo no atribuiría el resultado a una sola transacción. El desempeño reciente que ha tenido el grupo y las decisiones estratégicas que se han anunciado también influyen. El desenroque fue un acelerador muy importante de ese proceso, pero el programa ACE representa la siguiente fase”.Para BTG Pactual por su parte, la simplificación está completa; pero ahora ACE debe entregar resultados.“La separación de Grupo Sura resolvió la principal objeción estructural de la tesis de inversión de Grupo Argos, dejando a la compañía con una exposición enfocada en materiales de construcción, energía, infraestrucura de transporte y bienes raíces. Es importante destacar que el holding también ofrece acceso a activos privados, un importante banco de tierras y proyectos propios que no pueden replicarse únicamente a través de sus compañías subsidiarias listadas en bolsa”, afirmó en un reciente reporte.La acción bajó, pero el patrimonio subióLa primera lectura que podría hacerse al observar únicamente la cotización de Grupo Argos resulta incompleta.Antes de la suspensión de negociación necesaria para materializar la operación, el último precio de referencia del 18 de julio de 2025 era de $24.800 para la acción ordinaria de Grupo Argos y de $18.580 para la preferencial.El 16 de septiembre de 2026, la acción ordinaria cerró en $20.000 y la preferencial en $16.200.Vista de manera aislada, la acción ordinaria presenta entonces una reducción cercana al 19 % frente al precio de referencia previo al desenroque, mientras la preferencial registra una caída de alrededor de 13 %. Pero esa comparación no refleja el activo que el accionista recibió con la escisión.La razón es sencilla: por cada acción de Grupo Argos, el inversionista recibió también acciones de Grupo Sura.La compañía había establecido que los accionistas de Grupo Argos recibirían aproximadamente 0,236 acciones de Grupo Sura por cada título de la holding.Por eso, para medir el desempeño real de la inversión, hay que sumar ambos componentes.En el caso de la acción ordinaria, el valor económico actual está compuesto por el precio de la acción de Grupo Argos y por el valor de las acciones de Grupo Sura recibidas como consecuencia de la escisión. Bajo la metodología de valoración utilizada para reconstruir el patrimonio del accionista, el valor combinado se ubica alrededor de $36.200 por cada acción original de Grupo Argos, frente a los $24.800 que representaba la inversión antes del desenroque.Esto implica una valorización cercana al 46 %, sin incluir los dividendos recibidos durante el periodo.Acciones de Grupo Argos y Grupo Sura fortalecen valorización tras escisión. Foto: Freepik/Grupo Sura/Grupo ArgosEl caso de la acción preferencial es todavía más significativo. Al sumar el valor de la acción preferencial de Grupo Argos y las acciones preferenciales de Grupo Sura recibidas, el patrimonio económico se aproxima a $28.900 por cada título original, frente a los $18.580 previos a la operación.El resultado es una valorización cercana al 56 %, también antes de contabilizar dividendos.La diferencia es fundamental para entender lo ocurrido. Un inversionista que tenía $1 millón en acciones ordinarias de Grupo Argos antes de la operación tendría hoy un portafolio cercano a $1,46 millones, antes de dividendos. En el caso de la especie preferencial, ese mismo millón se ubicaría alrededor de $1,56 millones.Es decir, el desenroque modificó la unidad de análisis: la acción de Grupo Argos dejó de ser el único activo que debe observarse para evaluar el retorno del accionista.El segundo componente: una participación directa en Grupo SuraEl valor entregado a los accionistas fue uno de los elementos centrales de la operación.Grupo Argos confirmó que la escisión representó la distribución directa de más de $10,8 billones en acciones de Grupo Sura y que, adicionalmente, los accionistas aumentaron en más de 20 % sus derechos económicos sobre Grupo Argos.Esto produjo un cambio relevante desde el punto de vista financiero.Antes de la operación, un inversionista de Grupo Argos tenía exposición indirecta a Grupo Sura a través de la estructura de participaciones cruzadas. Después de la operación, esa exposición pasó a estar representada por acciones directamente registradas a su nombre.La diferencia no es menor.Una participación indirecta puede ser difícil de valorar para el mercado porque se encuentra dentro de una estructura corporativa más compleja. Una acción directamente entregada al accionista, en cambio, tiene precio de mercado, liquidez, derechos económicos y capacidad de generar dividendos de manera independiente.En ese sentido, la escisión no solamente redistribuyó activos. También cambió la manera en que el mercado puede leer el patrimonio de los accionistas.Grupo Sura también ha aportado a la valorizaciónLa otra mitad de la ecuación también ha tenido un comportamiento favorable.Desde la operación, las acciones de Grupo Sura han registrado una valorización importante. De acuerdo con las cifras reportadas en medios económicos, la acción ordinaria acumula una valorización cercana al 48 %, mientras que la preferencial se aproxima al 51 %.Foto: cortesía Grupo SuraEsto ayuda a explicar por qué el desempeño del portafolio combinado ha sido considerablemente diferente al comportamiento individual de las acciones de Grupo Argos.El fenómeno es particularmente interesante porque demuestra uno de los efectos buscados con el desenroque: separar los activos permitió que el accionista capturara directamente el desempeño de dos compañías con estrategias distintas.Grupo Argos pasó a estar enfocado en infraestructura y materiales de construcción, mientras Grupo Sura quedó concentrado en servicios financieros. La simplificación fue presentada por ambas compañías como una manera de hacer más clara la estructura corporativa y facilitar la lectura del valor de los negocios.Ricardo Jaramillo, presidente de Grupo Sura, resumió recientemente esa transformación al señalar que el cambio había sido para bien y que la nueva estructura era “más simple, más fácil de entender”.Los dividendos cambian todavía más el balanceLa valorización bursátil, sin embargo, representa solamente una parte del retorno.Para los accionistas que conservaron tanto sus acciones de Grupo Argos como los títulos de Grupo Sura recibidos en la escisión, existe un segundo componente: los dividendos.En marzo de 2026, Grupo Argos aprobó un dividendo anual de $750 por acción. Grupo Sura, por su parte, estableció para 2026 un dividendo de $2.000 por acción.La combinación de los dos flujos representa un aumento cercano al 78 % frente al dividendo que recibía anteriormente el accionista de Grupo Argos, de acuerdo con la metodología planteada para comparar la remuneración antes y después de la transacción.Este elemento es particularmente relevante porque muestra que la creación de valor no se produjo únicamente mediante la valorización de las acciones.El desenroque transformó además una exposición indirecta a Grupo Sura en una participación directa que genera dividendos.En otras palabras, el accionista pasó de tener una estructura patrimonial más difícil de leer a contar con dos fuentes diferenciadas de potencial valorización y remuneración. Y la estrategia anunciada por ambas compañías apunta a mantener esa senda.Grupo Argos, a través de ACE 1.0, estableció como objetivo duplicar de manera sostenible el dividendo por acción pagado en un horizonte de 36 meses. Grupo Sura, por su parte, se planteó llevar el dividendo hasta $3.000 por acción hacia 2028, frente a los $1.500 decretados para 2025.ACE 1.0: el nuevo capítulo para cerrar la brecha de valorEl desenroque solucionó una parte del problema: simplificó la estructura corporativa y permitió distribuir directamente entre los accionistas el valor representado en las participaciones cruzadas.Pero abrió una segunda pregunta: ¿qué hará Grupo Argos para que el mercado reconozca el valor de los activos que permanecieron dentro de la compañía?La respuesta llegó en agosto de 2026 con ACE 1.0, Argos Convergence Effort, una estrategia cuyo objetivo explícito es reducir la diferencia entre el precio de mercado de la acción y el valor fundamental de la compañía.El programa tiene tres grandes frentes.El primero es elevar la rentabilidad de los negocios. Argos Latam busca incrementar su Ebitda en más de US$75 millones durante los próximos dos años, mientras Celsia apunta a llevar su margen Ebitda por encima de 40 % hacia diciembre de 2028 y reducir su apalancamiento en $1 billón durante los siguientes 12 meses.El segundo es reorganizar la gestión de activos.Odinsa evoluciona hacia Grupo Argos Asset Management, que tendrá el papel de gestor de activos, mientras Grupo Argos concentrará la asignación estratégica de capital. La intención es reducir redundancias, facilitar el acceso a capital y hacer más visible la capacidad de generación de valor de los activos administrados.La estrategia de Grupo Argos. Imagen: Grupo ArgosEl tercer componente es la recompra de acciones.Grupo Argos estableció como objetivo desplegar hasta $500.000 millones en readquisiciones durante los próximos 12 meses. En agosto realizó una primera oferta por hasta $100.000 millones a través del mecanismo independiente de la Bolsa de Valores de Colombia. La operación terminó adjudicando cerca de $39.000 millones.La lógica financiera detrás de estas recompras es relevante: si la compañía utiliza capital para adquirir acciones cuando considera que el precio de mercado no refleja adecuadamente el valor de sus activos, aumenta la participación relativa de los accionistas que permanecen en circulación.La acción preferencial gana visibilidad internacionalOtro elemento que empieza a acompañar esta nueva etapa es el acceso a índices internacionales.Durante agosto de 2026, la acción preferencial de Grupo Argos fue incluida en el índice MSCI Small Cap y posteriormente en el segmento correspondiente del FTSE Global Equity Index Series para América Latina, de acuerdo con los anuncios de la compañía.La inclusión en índices no garantiza por sí misma una valorización futura, pero sí modifica potencialmente el universo de inversionistas que pueden seguir y considerar el activo.Para una compañía cuyo objetivo es cerrar una brecha entre precio y valor fundamental, ampliar la visibilidad entre inversionistas institucionales forma parte de una estrategia más amplia de acceso a capital y profundización del mercado.El reto ahora es convertir la estrategia en resultadosEl primer año posterior al desenroque deja, por tanto, una fotografía particular.La cotización individual de Grupo Argos no es superior a la que tenía antes de la escisión. Sin embargo, el patrimonio económico del accionista que recibió y conservó las acciones de Grupo Sura sí es mayor.La diferencia demuestra por qué medir la operación únicamente a partir del precio de Grupo Argos puede llevar a una conclusión incompleta.El verdadero balance debe incorporar al menos cuatro variables: el valor de las acciones de Grupo Argos, el valor de las acciones de Grupo Sura recibidas, los dividendos cobrados y la mayor participación económica en Grupo Argos.Bajo esa mirada, un año después del desenroque, el patrimonio asociado a una acción ordinaria de Grupo Argos presenta una valorización cercana al 46%, mientras que en la preferencial se aproxima al 56 %, antes de dividendos.Y el siguiente capítulo ya no dependerá exclusivamente de la escisión.Ahora el mercado deberá observar si Grupo Argos consigue transformar ACE 1.0 en mayores niveles de rentabilidad, reducción de deuda, generación de caja, monetización de activos y distribución de capital.Grupo Argos. Foto: Valora Analitik La propia compañía plantea objetivos ambiciosos: aumentar 70 % el Ebitda consolidado en los próximos 24 a 36 meses, duplicar el dividendo por acción y alcanzar un retorno total al accionista de entre 75 % y 100 % en ese horizonte. Estas son metas de la compañía, no resultados garantizados.Ahí está el verdadero desafío de la nueva etapa.El desenroque permitió revelar y distribuir una parte importante del valor que permanecía dentro de la estructura cruzada. ACE 1.0 busca ahora que el mercado reconozca el valor de los activos que quedaron en Grupo Argos.Por eso, más que el final de una reorganización societaria, el desenroque puede entenderse como el punto de partida de una nueva fase: una en la que la discusión sobre Grupo Argos deja de centrarse únicamente en la complejidad de su estructura y pasa a concentrarse en cuánto valor pueden generar sus activos, cuánto de ese valor puede convertirse en flujo de caja y cuánto termina llegando efectivamente al accionista.El primer año ofrece una señal clara de que la separación modificó favorablemente la composición patrimonial de quienes mantuvieron ambas inversiones. El segundo capítulo tendrá que demostrar si esa mayor claridad corporativa puede convertirse, de manera sostenible, en mayor rentabilidad y retornos para los accionistas.—