En contra de lo que muchos analistas habían vaticinado y a pesar de que la tendencia internacional es de altas subidas, España ha logrado mantener la inflación de los alimentos, que el pasado agosto se situó en el 2,3% mientras la inflación general se disparaba hasta el 4,3% por el encarecimiento de los carburantes, según ha hecho público este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). La inflación subyacente, que excluye de su cálculo la energía y los alimentos no elaborados, bajó una décima en agosto, hasta el 2,9% interanual, lo que, al entender del Gobierno, confirma que las presiones de fondo siguen contenidas.Seguir leyendo....