Ojos puestos en el mar. El Ejército de Tierra ha desplegado esta semana una Unidad de Defensa de Artillería de Costa en la bahía de Cádiz para reforzar la vigilancia marítima en una zona estratégica próxima al Estrecho de Gibraltar.La unidad forma parte del Mando Operativo Marítimo y su misión es clara: vigilar en tiempo real lo que ocurre en el mar, controlar el tráfico marítimo y detectar embarcaciones que puedan presentar comportamientos sospechosos. Una información que permite generar alertas tempranas y mejorar la capacidad de respuesta ante posibles amenazas.En el dispositivo participan efectivos del Regimiento de Artillería de Costa número 4 y una unidad de protección militar. Su misión complementa el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil, siempre dentro del marco legal y en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bajo las directrices del Gobierno y del Ministerio de Defensa.Un despliegue que se produce además en un momento de especial actividad en el entorno del Estrecho, donde las fuerzas de seguridad investigan distintas redes dedicadas al tráfico de migrantes y al narcotráfico.Mafias y migración: un negocio de miles de eurosLas mafias conocen bien estas rutas y aprovechan la noche y la niebla para intentar sortear los controles. Utilizan pequeñas embarcaciones para trasladar a migrantes desde Ceuta hasta la Península y cuentan con diferentes personas encargadas de organizar los viajes.La entrada masiva de migrantes en Ceuta el pasado julio ha generado una nueva demanda. La Policía ha desarticulado organizaciones que cobraban hasta 10.000 euros por persona por estos traslados.Las investigaciones también han detectado conexiones entre el tráfico de personas y el narcotráfico. Algunas redes utilizan estructuras y rutas similares a las empleadas para transportar hachís o cocaína.Es en este contexto donde cobra importancia el refuerzo de la vigilancia marítima. Mientras las organizaciones criminales buscan nuevas oportunidades y vías de traslado, las Fuerzas Armadas aumentan su capacidad para detectar movimientos sospechosos en el mar y generar alertas que permitan actuar cuanto antes.