Edición original: Spectrum, Amstrad, MSX, Amstrad PCW USA (Ocean Software, 1986)Edición España: Spectrum, Amstrad, MSX (Erbe Software, 1986)Programación: John RitmanGráficos: Bernie DrummondMúsica: Mark SerlinPortada: Bob WakelinRUN»» Intro«Un héroe legendario para un juego histórico.»Cuando se planteó la posibilidad de contribuir al día del Caballero Nocturno, la idea que vino a mi mente fue la de salir del ámbito de los tebeos y explorar alguno de los ejemplos que han convertido al Detective en el personaje multimedia que es hoy en día. El héroe creado por Bob Kane y Bill Finger dio rápidamente el salto fuera de las viñetas, contando una versión cinematográfica en una fecha tan temprana como 1943. Desde entonces se han sucedido series de animación e imagen real, películas de gran presupuesto, figuritas y demás productos de mercadotecnia y, por supuesto, videojuegos. Batman es, desde hace mucho tiempo, parte de la cultura popular y un personaje fácilmente reconocible, aunque no se haya leído en la vida uno de sus tebeos. En el camino que ha llevado al Señor de la Noche a convertirse en un icono de masas, son bastantes las obras que han contribuido, más allá del cómic, a su consolidación, por lo que la elección no parecía, en principio, sencilla. ¿La memorable serie de animación lanzada en 1992? ¿la desigual trilogía fílmica de Christopher Nolan? ¿algún producto aledaño tipo Gotham? ¿Y por qué no un videojuego? La serie Arkham contiene algunas de las mejores adaptaciones que se han hecho del personaje y su mundo. Sin embargo, al echar una mirada al calendario caí en la cuenta de que en este año 2026 se cumple el cuadragésimo aniversario del lanzamiento de otro juego de Batman, uno que es considerado de los mejores de su generación y, consecuentemente, de la historia.Batman es una videoaventura en la que el vigilante de Gotham debe rescatar a Robin, el cual ha sido secuestrado por sus enemigos. Sin embargo, antes de poder abordar esa misión, es menester que repare el bat-móvil, pues su fiel bestia de carga ha sido despiezada y sus componentes esparcidos por un mapeado de unas ciento cincuenta pantallas. En realidad, el rescate del chico maravilla no forma parte de la misión, terminando el juego cuando el Detective reúne las piezas de su automóvil, pero solamente con esto ya tenemos un auténtico desafío, como los que proponían los videojuegos ochenteros, donde la habilidad, la paciencia y el aprendizaje por ensayo y error eran cualidades requeridas. La corta extensión de los juegos de antaño, motivada por la poca capacidad de las máquinas de la época, se traducía la mayor parte de las veces en una dificultad endiablada donde el fin de la partida suponía la repetición del juego desde el principio. Este título no sería la excepción, aunque introduciría algunas ayudas que, tiempo después, se harían habituales, como la posibilidad de guardado.Aunque la poderosa carátula sugiera otra cosa, el juego no toma como elemento de referencia la versión comiquera, sino la televisiva que protagonizara Adam West. Así, una versión distorsionada y ruidosa de la melodía del serial nos recibe en cuanto el juego termina de cargarse. Manejamos a un Batman más bien chaparro que se mueve en un escenario en tres dimensiones, elaborado a partir del uso de la perspectiva isométrica. Nos movemos en un escenario en el que cada pantalla es un desafío y en el que, curiosamente, no aparece ninguno de los tradicionales adversarios del personaje. Son otros, presentados como sicarios de los anteriores destinados a despistar al personaje porque le son desconocidos. Una explicación muy propia de la época, en un tiempo en el que el roce con un oponente equivalía a la pérdida de una de las escasas vidas con las que se pretendía que se superara el juego. Pese a ello, hay que decir que los diseños de las distintas pantallas tienen elementos que intentan evocar la estética del serial.Al contrario de lo que sucederá en juegos posteriores, no serán las habilidades en combate cuerpo a cuerpo del Detective las que se empleen en esta ocasión; podemos olvidarnos de las coloridas onomatopeyas de la serie televisiva. Aquí hay que jugar -nunca mejor dicho- con los reflejos, la velocidad, el cálculo y emplear una serie de bat-cosas cuya búsqueda y equipamiento constituyen una suerte de misión de prólogo, previa a la principal de reconstrucción del bati-carro y una forma de aprender por las malas las reglas del juego.El título fue programado por Jon Ritman, uno de los programadores más reverenciados de la época de los ocho bits. Éste es uno de sus juegos más aclamados y es considerado uno de los cuatro mejores del extenso catálogo del Spectrum. Es también responsable de joyas como Match Day I y II o Head over Heels. En esta empresa contó con el apoyo de sus colaboradores habituales, como el grafista Bernie Drummond o el compositor Mark Serlin -que no aparece acreditado en los títulos de crédito-. La portada corrió a cargo de Bob Wakelin. A nivel empresarial, hay que indicar que fue publicado en el Reino Unido por la poderosa Ocean Software, en tanto que en España la distribución corrió a cargo de Erbe Software, que tenía los derechos para nuestro país del catálogo de la compañía británica. El juego se lanzó oficialmente para Spectrum, Amstrad CPC, MSX y Amstrad PCW. Conversiones posteriores se hicieron de forma no-oficial para otras plataformas. El mercado respondió con una adquisición masiva y las publicaciones especializadas no racanearon a la hora de dar unas puntuaciones tan elevadas como merecidas. Pocos años después, en 1989, Ocean volvería a la carga con otro juego que, sin llegar a tener el impacto cultural que éste mantiene, también sirvió gratamente a la afición que compartía los gustos por el tebeo y por el joystick. The Caped Crusader introdujo un original sistema de juego que intentaba llevar las viñetas a las pantallas. Ese mismo año y en el marco de sus adaptaciones desde el cine, la misma compañía traería una fiel versión del filme dirigido por Tim Burton y protagonizado por Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Basinger.Por su parte, Ritman y sus compañeros de fatigas seguirían en la industria y aplicarían todo lo aprendido con el cruzado de la capa para crear uno de los mejores títulos de la historia de los ocho bits y de la del videojuego en general: Head over Heels. Ahí sí pudieron, por fin, conseguir lo que acá se les había resistido: el manejo de dos personajes.P. S. Acabo de caer en la cuenta de que en este año también se celebra el sexagésimo aniversario de la serie de Adam West, la cual cumplía apenas veinte cuando este juego vio la luz. Una serendipia como otra cualquiera. ↑Lo mejorQue es un exponente destacado de una época que cualquiera que se interese en profundidad por el mundo de los videojuegos debería conocer. ↓Lo peorLa mayor parte de los juegos de la época hacen que los de la serie Dark Souls parezcan paseos por el parque.