Dormir entre 6 y 8 horas podría ser la clave para reducir el riesgo de decenas de enfermedades

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Dormir bien no consiste únicamente en acumular horas; también importa cuánto tiempo pasamos en cada fase del sueño, si nos despertamos durante la noche y si mantenemos horarios regulares. Un nuevo estudio con casi 100.000 personas ha encontrado que dormir entre 6 y 8 horas se relaciona con un menor riesgo de decenas de enfermedades.Los investigadores analizaron datos de 95.559 participantes del UK Biobank que llevaron un acelerómetro en la muñeca durante siete días. Después siguieron su salud durante casi nueve años y compararon esos patrones de sueño con la aparición de más de 1.000 problemas médicos.Dormir menos de cinco horas fue la situación más preocupanteEl análisis encontró 156 asociaciones significativas entre distintos patrones de sueño y enfermedades posteriores. La duración total mostró una relación clara: para 69 problemas de salud, el menor riesgo se concentró entre las 6 y las 8 horas.Dormir menos de cinco horas fue lo que más llamó la atención. Este grupo presentó un mayor riesgo asociado a 37 enfermedades frente a quienes dormían entre 6 y 8 horas. Entre ellas aparecían problemas como insuficiencia cardíaca, diabetes tipo 2 o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.Pero las horas no fueron lo único importante. Tener más sueño REM se relacionó con un menor riesgo de 83 enfermedades, entre ellas demencia, insuficiencia cardíaca y Parkinson. Una mayor cantidad de sueño profundo también se asoció con menos riesgo de siete trastornos, incluidos diabetes tipo 2 y depresión.Esto encaja con investigaciones que muestran que dormir bien podría proteger el cerebro, aunque todavía queda mucho por entender sobre lo que ocurre durante cada fase.El estudio también encontró señales menos favorables cuando el sueño era irregular o había demasiado tiempo despierto después de haberse dormido. En esos casos aparecieron asociaciones con ansiedad, depresión y otros problemas. Además, la falta de descanso también puede alimentar el círculo entre insomnio, dolor y depresión.Eso sí, el trabajo es puramente observacional, o sea, no demuestra que dormir 6 u 8 horas evite directamente una enfermedad ni que dormir poco sea su causa. La edad, los hábitos y los problemas previos también pueden influir.Aun así, el resultado “confirma” que no parece necesario perseguir una cifra perfecta de ocho horas. Para adultos de mediana y avanzada edad, mantenerse habitualmente entre seis y ocho horas, con un sueño estable y de buena calidad, podría ser una de las franjas más favorables para la salud.