Los archivos sin censurar del juicio que el New York Times presentó contra OpenAI y Microsoft hace tres años acaban de hacerse públicos, y el contenido es más explosivo de lo que el juicio ya dejaba entrever. Los documentos bajo tutela judicial de TechCrunch y Bloomberg Law revelan que mientras Microsoft y OpenAI argumentaban públicamente que el uso de contenido periodístico para entrenar sus modelos constituía «fair use» legítimo, internamente sus propios ejecutivos lo describían en términos muy distintos.El Director de Ciencia Aplicada de Microsoft, el doctor Brent Hecht, describió por escrito la práctica de copiar millones de artículos de periódicos sin permiso como «probablemente el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad», añadiendo en otro documento que el uso no autorizado de contenido era «un robo asombroso de proporciones sin precedente.» En la misma línea, Hecht argumentó que si OpenAI y Microsoft ganaran el caso con la defensa del fair use, eso «convertiría en completa parodia la idea del ‘uso justo’.»Las revelaciones no se limitan a Microsoft. El director de política de OpenAI, Jack Clark, escribió en su momento que el trabajo de OpenAI «va a llevar cada vez más a crear sistemas que sustituyen el trabajo de las personas que definen la ‘cultura’ de la sociedad.» El ejecutivo senior de OpenAI Nick Turley fue aún más directo: «[N]uestros productos son en gran medida sustitutivos, y punto.»Y el CEO de Microsoft Satya Nadella testificó que las conversaciones con chatbots han «sustituido» a los sitios web de los editores, y que el contenido detrás de paywalls debería licenciarse para el entrenamiento de IA. Nadella añadió que si hubiera sabido que OpenAI había scrapeado contenido de pago, habría «invocado el derecho de Microsoft a exigir que OpenAI reentrenara sus modelos.»¿Qué revelan los documentos sobre cómo se obtuvo el contenido?Las revelaciones van más allá de las opiniones internas sobre lo que estaban haciendo. Los documentos no censurados describen cómo las empresas obtuvieron ese contenido: esquivando paywalls de forma inadvertida, construyendo datasets de entrenamiento mediante scraping masivo y, crucialmente, eliminando deliberadamente los avisos de copyright del material de entrenamiento. Esa eliminación de metadatos de gestión de derechos podría tener implicaciones legales directas independientemente de la discusión sobre fair use.Llevamos en wwwhatsnew.com siguiendo el caso NYT vs OpenAI desde sus orígenes y hemos comprobado que OpenAI busca regularizar esta situación con acuerdos de licencia con editores que oscilan entre 1 y 10 millones de dólares anuales —una suma que muchos analistas califican de ridícula comparada con lo que podría costar un fallo judicial adverso. Los documentos de hoy muestran por qué OpenAI tiene un interés urgente en cerrar esos acuerdos antes de que el juicio llegue a su conclusión.¿Por qué estos documentos perjudican la defensa de fair use?La defensa del fair use en el derecho americano tiene cuatro factores. El cuarto —y el más relevante para este caso— es si el uso «sustituye» el original o afecta su mercado. Si los ejecutivos de OpenAI y Microsoft escribieron internamente que sus productos «son en gran medida sustitutivos, y punto», ese texto puede usarse directamente contra ellos en el cuarto factor del análisis de fair use.La administración Trump presentó un amicus brief en defensa del fair use de OpenAI este mismo mes. Ese mismo día, 400 periódicos locales y regionales americanos presentaron una demanda colectiva acusando a OpenAI y Microsoft de «robo sistemático y deliberado de cientos de miles de artículos». Los documentos de hoy llegan en el peor momento posible para las empresas, ya que serán usados en los escritos para el juicio sumario que determinará qué reclamaciones llegan a juicio.El debate sobre si entrenar modelos de IA equivale jurídicamente a memorizar o a plagiar tiene ahora un nuevo documento que añadir a la biblioteca: las propias palabras de los ejecutivos de las empresas más grandes del sector describiendo lo que hacían como «el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad.» Un tribunal no va a olvidar ese párrafo.La ironía de fondo del episodio es el clásico de la hipocresía corporativa capturada en texto. Microsoft y OpenAI argumentaron públicamente que sus prácticas de entrenamiento son fair use. En privado, sus propios empleados usaron la palabra «robo» sin ninguna ambigüedad. La diferencia entre lo que se dice en un comunicado de prensa y lo que se escribe en un correo interno es exactamente el material del que están hechos los peores momentos de un juicio por summary judgment.El caso llega a esta fase con el brief de la administración Trump en defensa de OpenAI, lo que añade una dimensión política que los editores tendrán que navegar: es difícil pedir a un ejecutivo que ordene a su DOJ perseguir a las empresas cuyo uso de contenido el mismo DOJ está defendiendo en los tribunales. Pero el juicio sumario no lo decide el ejecutivo; lo decide el juez. Y el juez tiene ahora acceso a los documentos que contienen las palabras de los propios ejecutivos de Microsoft y OpenAI describiendo lo que hicieron.La cifra que resonó en la cobertura no es solo el titular sino la de los daños potenciales: mínimo 7.500 millones de dólares bajo la ley americana de copyright. Con la eliminación deliberada de metadatos de copyright añadida al scraping masivo, la cantidad reclamable puede ser mayor. El juicio sumario resolverá qué reclamaciones llegan a juicio completo. Dependiendo de la decisión, podría ser el momento en que OpenAI y Microsoft decidan negociar un acuerdo en lugar de arriesgarse a un veredicto con esos documentos internos sobre la mesa.Otros medios como Bloomberg Law y el Financial Times han publicado extractos adicionales que siguen la misma pauta: el contraste entre el lenguaje público de OpenAI y Microsoft hablando de usos transformativos del contenido y el lenguaje privado de sus ejecutivos admitiendo la sustitución del mercado editorial es ahora parte del expediente judicial. Para los jueces que decidirán el summary judgment, ese contraste puede ser decisivo.La noticia Los documentos sin redactar del juicio NYT vs OpenAI revelan que un ejecutivo de Microsoft llamó al scraping de IA «el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad» fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.