Cada año se estrena en cines un potente drama sobre la Segunda Guerra Mundial que inevitablemente lleva al público a los cines. Y esta vez el turno es para Tiempo de Victoria, producción británica con Andrew Scott y Brendan Fraser como protagonistas. La película, adaptación de una obra de teatro de 2014 y basada en hechos reales, prometía llevar al público a unos picos de tensión enormes al abordar uno de los mayores puntos de inflexión del conflicto.Quedan 72 horas para el Día D. Todo está listo para el desembarco de Normandía salvo un elemento clave: el tiempo. El capitán James Stagg, jefe del servicio meteorológico británico, recibe el encargo de elaborar el pronóstico más trascendental de la historia. Debe estudiar, con los sistemas de la época, cuál será el parte meteorológico previsto para el día del ataque de los aliados.Unas condiciones climáticas adversas podrían arruinar la mayor invasión marítima jamás lanzada, mientras que cualquier retraso podría suponer que los servicios de inteligencia alemanes descubran sus intenciones. Y en base a lo que Stagg anuncie, el general Dwight D. Eisenhower deberá tomar la decisión que determine el destino de la Segunda Guerra Mundial.Una tensión en aumentoPuede que a priori la trama de Tiempo de Victoria no resulte tan atractiva o vibrante como el de una película que nos lleve al campo de batalla. Este filme lo que hace es meternos dentro de las oficinas y despachos de los Aliados. No vemos tiros y compañías militares en misiones suicida. Lo que vemos son hombres trajeados mirando mapas, trazando planes y tomando decisiones que podrían cambiar el rumbo de la guerra.Pero es en su propia naturaleza donde Tiempo de Victoria encuentra su virtud. Porque no quiere ser otra cosa, no rehuye de sí misma. Abraza su formato y se permite exprimir todo su potencial con mucha solidez. Poco a poco, va convenciendo al espectador de que, desde la butaca del cine, es uno más en esa carrera contrarreloj para decidir si el Día D será un éxito o el desastre total.Evidentemente, el final todos lo conocemos. Lo intrigante de Tiempo de Victoria es más bien cómo se llegó hasta ahí. Cómo se solucionaron los problemas y las opiniones radicalmente contrarias de personas sobre las que recaía el destino del planeta. Cómo hacerle creer al espectador que un meteorólogo fue, en cierto modo, el responsable de que se ganara la guerra.Porque esta es una historia de personajes. Y a cada minuto que pasa, las discusiones son más acaloradas y cada palabra que se dice o se calla es más importante que la anterior. Es así como el filme construye su propia tensión, que alcanza cotas elevadísimas y engancha de principio a fin.Duelo titánico de interpretacionesAl ser una película de personajes, es evidente que necesitaba unos actores a la altura de la historia que se quería contar. Por fortuna, Tiempo de Victoria acierta de lleno con sus dos protagonistas. Andrew Scott y Brendan Fraser ofrecen un duelo interpretativo imperial, excelso. Una confrontación entre dos artistas en el mejor momento de su carrera dando vida a dos personajes complejos y con carácter.El papel de Fraser como el general Eisenhower es sensacional. Impone un poderío y una exuberancia brutales cada vez que aparece. Transmite a la perfección ese espíritu de grandeza, de un hombre destinado a pasar a la historia. Cuando debe ponerse serio y firme, es capaz de asustar. Sobresaliente.Y lo mismo se puede decir de Scott como James Stagg. El actor, con la sensibilidad especial que le caracteriza, logra que el hombre que nos presenta al principio como frío, asocial y antipático acabe despertando toda la empatía del público. Más allá de por la causa, consigue que tomes partido por él pese a que al comienzo de la película te caía francamente mal. Su actuación es memorable.Tiempo de Victoria es, en resumen, un thriller bélico sólido y eficaz. Asentado no en el campo de batalla sino en los despachos de los oficiales, presenta una historia lo suficientemente interesante y tensa como para mantener la atención del espectador de principio a fin. No es nada revolucionario o especialmente original, y por momentos su ritmo sufre algún pequeño bajón. Pero las geniales actuaciones de Andrew Scott y Brendan Fraser sobresalen para mantenerla a flote sin ningún contratiempo. Es ideal para todos los aficionados a las películas históricas y a los dramas sobre la Segunda Guerra Mundial.Seguir leyendo: ‘Tiempo de Victoria’ (★★★½☆), poderoso drama bélico del momento que cambió la Segunda Guerra Mundial