Son muchas las personas que cada noche repiten un ritual aparentemente inofensivo: meterse en la cama y echar un último vistazo al móvil o la tableta. Un vídeo, unas noticias, mensajes pendientes o unos minutos en redes sociales o YouTube parecen la forma perfecta de desconectar después de un día intenso. No obstante, la ciencia lleva años estudiando qué ocurre realmente cuando exponemos nuestros ojos a la luz de las pantallas justo antes de dormir.Los estudios realizados sobre este tema apuntan a una conclusión que no gustará a los amantes del "último vistazo", ya que puede alterar nuestros ritmos naturales de descanso. Y aunque parezca que navegar por Internet o ver contenido relajante nos ayuda a desconectar, la exposición a la pantalla puede mantener al cerebro en un estado de alerta incompatible con el sueño. Por eso, si buscamos dormir bien, no parece una buena idea convertir el móvil en nuestro compañero de cama.Nuestro cuerpo cuenta con mecanismos naturales para saber cuándo es momento de descansar. El cerebro interpreta determinados cambios que se producen al llegar la noche, como la disminución de la luz solar. Esto lo traduce automáticamente como que ha llegado la hora de relajarse y dormir. El problema es que la tecnología puede interferir con estas señales.El cerebro necesita oscuridad para prepararse para el descanso Dejar el móvil, además, no siempre resulta sencillo. Por ejemplo, las redes sociales suelen enganchar bastante: ver los diferentes feeds, responder mensajes o ver vídeos divertidos, por poner algunos ejemplos, puede convertirse en una actividad que nos hace perder la noción del tiempo. De hecho, hay personas que recurren al smartphone buscando entretenimiento o una forma de aliviar el estrés acumulado durante el día. Paradójicamente, ese hábito puede producir el efecto contrario.Como indica Joanna Cooper, neuróloga y especialista en medicina del sueño: la luz de las pantallas puede retrasar nuestra transición hacia el sueño incluso cuando estamos realizando una actividad aparentemente relajante. Y es que el momento en que permanecemos despiertos y pasamos a dormir está regulado por distintas áreas del cerebro. Una de ellas es muy sensible a la luz y favorece el estado de vigilia, mientras que la glándula pineal produce melatonina cuando disminuye la iluminación durante la noche.Aquí aparece una de las claves del problema: la melatonina es una hormona imprescindible para regular el ciclo sueño-vigilia y su producción está relacionada con la oscuridad. Cuando seguimos expuestos a estímulos luminosos y mantenemos el cerebro ocupado, estamos enviando señales que no encajan con las que nuestro cuerpo espera recibir durante la noche. Tu descanso está en peligro: la ciencia descubre los problemas de dormir con el móvil cercaAdemás, la estimulación constante puede mantener al cuerpo en un estado de activación. En situaciones de estrés, el cuerpo libera cortisol, una hormona asociada con la respuesta de alerta, mientras que la producción de melatonina puede verse reducida. Es precisamente lo contrario de lo que necesitamos cuando queremos que cuerpo y mente entren progresivamente en modo descanso.