'El Hormiguero' recuperó este martes 15 de septiembre su tono distendido habitual tras la visita de Juan Jesús Vivas, marcada por la actualidad de Ceuta. José Coronado y Martiño Rivas acudieron juntos al 'show' de las hormigas «con una nueva criatura» que presentar a los espectadores. Los actores protagonizan, junto a Maribel Verdú, María Valverde, Cristina Kovani, José Condessa, Gonzalo de Castro y Pepón Nieto, 'El problema final', miniserie que adapta la novela homónima superventas de Arturo Pérez-Reverte. La ficción, de cuatro episodios, llega a Netflix el 25 de septiembre. La trama transcurre durante la primavera de 1959, cuando trece personas quedan aisladas por un temporal en un islote próximo a Mallorca. Una turista de origen inglés aparece muerta. Lo que en un principio parece ser un suicidio pronto comienza a dar señales de ser algo mucho más inquietante: un asesinato. Basil (Coronado), un actor retirado que encarnó en la gran pantalla a Sherlock Holmes, se verá casi obligado a investigar lo ocurrido. «Es un ‘Diez negritos’, pero a la española. Con un look mediterráneo, más colorido… Es de una belleza visual…», resumió Coronado, que aseguró que a los 20 minutos de comenzar la serie ya está el espectador jugando a los detectives. Por su parte, Martiño Rivas interpreta al Watson del ‘Sherlock Holmes' de José Coronado y un admirador que lo activa para «descubrir» al asesino. Los invitados también le contaron a Pablo Motos algunos de los secretos del rodaje de una producción ambientada en los años 50. Un jefe de protocolo les enseñó a quitarse el sombrero adecuadamente, a besar la mano de las señoras, a levantarse cuando llega una mujer… «Eran muy bonitas todas estas normas de cortesía que se han perdido hoy en día», señaló el ganador de dos premios Goya. Además, en su caso, tuvo que aprender esgrima, un deporte que se le antojó más duro de lo que creía. Además de fingir fumar, un vicio que él mismo dejó «de forma radical». Para evitar recaer, durante el rodaje recurría a unas yerbas que se suelen utilizar en teatro. «Inofensivas», aclaró el actor ante las bromas de Trancas y Barrancas. En el transcurso de la entrevista, Motos quiso saber a qué se dedicarían los invitados si en algún momento el teléfono deja de sonar para trabajar como actores. «No he sido hábil en ese aspecto», reconoció Rivas, que estudió audiovisuales, teatro y lleva dedicándose más de 20 años al mundo de la introducción. «No se ni llevar una bandeja… Creo que intentaría ser o barman o conducir un tuk-tuk», afirmó. Sin embargo, José Coronado sí tiene un pasado desconocido ajeno al mundo de la interpretación. Ni Motos le daba mucho crédito hasta que el propio invitado se lo confirmó: coreógrafo de moda. «No tengo ni puta idea de moda y además me importa nada, pero había que ganarse la vida», empezó relatando. En sus comienzos, Coronado estuvo un tiempo de su vida dando vueltas por el mundo trabajando de modelo, «pero me daba mucha vergüenza», reveló. Al volver a España, abrió su propia agencia y se hizo coreógrafo, una labor que implica mucho más que enseñar a las modelos a caminar. «Elegir la música, ayudar al diseñador a combinar y elegir el diseño… Lo hacía con un socio que sí que sabía, pero todo lo que son los Cibeles de ahora lo inauguramos nosotros», relató. Eso sí, «echándole todo el morro del mundo, no tenía ni puta idea».