Google ha 'hackeado' el cerebro de la mosca: 166.000 neuronas mapeadas al milímetro con IA para entender cómo demonios ven, se mueven y hasta cómo ligan

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El cerebro de una mosca de la fruta cabe en un espacio diminuto, pero dentro esconde una red capaz de procesar imágenes, controlar el movimiento, buscar comida e incluso decidir cómo acercarse a una pareja. Ahora, Google Research y el HHMI Janelia Research Campus han conseguido reconstruir por completo el sistema nervioso central de un mancho, neurona por neurona y conexión por conexión.El resultado de ello es el mapa cerebral más grande creado hasta ahora por un número de neuronas: 166.691 células y unos 125 millones de conexiones. Los investigadores pueden seguir el camino de una señal desde los ojos o el gusto hasta las neuronas que terminan ordenando al cuerpo que se mueva.Millones de imágenes convertidas en un cerebro que se puede recorrer Para construir el mapa, el equipo cortó el cerebro y el cordón nervioso de la mosca en secciones extremadamente finas y fotografió cada una con un microscopio electrónico. Después, sistemas informáticos reconstruyeron esas millones de imágenes planas hasta convertirlas en formas tridimensionales. La inteligencia artificial aceleró el trabajo de identificar qué fragmentos pertenecían a una misma neurona, aunque especialistas humanos revisaron y corrigieron el resultado.El mapa incluye 11.691 tipos de neuronas y también el cordón nervioso central, una estructura comparable con nuestra médula espinal. Gracias a eso se puede estudiar el recorrido completo entre lo que el animal percibe y lo que hace después.Un buen ejemplo está en la visión. Los científicos pueden empezar en las neuronas que reciben información de los ojos compuestos de la mosca y seguir la cadena hasta las que controlan sus movimientos. Así pueden estudiar cómo un estímulo visual acaba convirtiéndose en un giro, una huida o una aproximación hacia otro individuo.El mapa también revela qué ocurre cuando una mosca intenta ligarTener ahora el sistema nervioso completo de un macho permite compararlo con el mapa de una hembra creado anteriormente. La mayoría de las neuronas son muy parecidas en ambos sexos, pero una pequeña parte cambia, aparece solo en uno de ellos o establece conexiones diferentes.Esas diferencias son especialmente interesantes al estudiar comportamientos sociales, agresividad y cortejo. Uno de los circuitos analizados pasa por una zona relacionada con el llamado “love spot”, una parte del sistema visual del macho que interviene cuando detecta y sigue a una posible pareja. El nuevo mapa permite observar cómo esa información viaja por varias neuronas hasta alcanzar las encargadas del movimiento.Los investigadores ya están usando este atlas para estudiar la visión, el gusto y la conducta social. Además, el mismo tipo de herramientas empieza a aplicarse a animales más complejos, incluidos peces y ratones.Un cerebro humano, con unos 86.000 millones de neuronas, sigue estando muy lejos de poder reconstruirse de esta manera. Pero el interés de una mosca no está en que piense como nosotros, sino en que muchos principios básicos del sistema nervioso se repiten entre especies. Entender cómo una red pequeña convierte una sensación en una acción puede ayudar a descifrar reglas que también aparecen en cerebros mucho mayores.