Investigadores de Curtin y York resuelven el misterio de las Flechas del Diablo: piedras de 25 toneladas transportadas 18 kilómetros hace 4.000 años

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Hace unos 4.000 años, las comunidades prehistóricas de lo que hoy es Gran Bretaña realizaron una extraordinaria hazaña de ingeniería para construir uno de los monumentos más llamativos del norte de Inglaterra. Una nueva investigación ha revelado que los enormes bloques que forman las "Flechas del Diablo", cerca de Boroughbridge, fueron transportados durante al menos 18 kilómetros antes de ser levantados. Cada una de estas piedras puede pesar más de 25 toneladas, lo que convierte su traslado en una proeza que debió de requerir una considerable planificación y coordinación.Las "Flechas del Diablo" forman la hilera de piedras prehistóricas conservada más alta de Gran Bretaña. Algunos de sus monolitos alcanzan unos siete metros de altura y destacan sobre el paisaje de Yorkshire. Su construcción suele situarse entre el final del Neolítico y los comienzos de la Edad del Bronce, posiblemente alrededor del año 2.000 a. C. No obstante, hasta ahora los investigadores no habían podido determinar con precisión de dónde procedían las enormes piedras utilizadas para levantar el monumento.Brimham Rocks, el origen de las enormes piedras Ubicación y aspecto de las Flechas del DiabloUn estudio dirigido por Curtin University, en colaboración con la University of York, ha identificado por primera vez su origen geológico. Los análisis apuntan a Brimham Rocks, una formación rocosa situada en North Yorkshire. El descubrimiento resulta muy relevante porque existe una fuente de piedra más cercana al monumento, Plumpton Rocks, que anteriormente había sido considerada el origen más probable de los monolitos.La elección de Brimham Rocks cambia la interpretación sobre las decisiones tomadas por los constructores prehistóricos. Si hubieran buscado únicamente la opción más práctica, podrían haber utilizado las rocas disponibles en una zona más próxima. En cambio, todo indica que eligieron las que había en Brimham Rocks.Mover semejantes piedras sin maquinaria moderna habría supuesto un gran desafío. Las comunidades prehistóricas tuvieron que organizar a numerosas personas y desarrollar métodos para arrastrar, desplazar y levantar los bloques. Aunque todavía desconocemos exactamente qué técnicas utilizaron, el resultado demuestra una notable capacidad de planificación, cooperación y conocimiento de la zona. Una tumba de hace 1.700 años y un ataúd de plomo: el inesperado hallazgo en un antiguo hospital de InglaterraAhora bien, ¿por qué realizaron semejante esfuerzo cuando había piedra que podían haber usado mucho más cerca? Una posibilidad es que el origen de los monolitos tuviera un significado especial. Brimham Rocks es un paisaje que se caracteriza por tener grandes formaciones rocosas muy singulares, por lo que pudo haber tenido alguna importancia a nivel cultural, simbólico o espiritual para las comunidades de la época.El descubrimiento refuerza una idea cada vez más extendida en la arqueología: la construcción de monumentos prehistóricos no respondía necesariamente a criterios puramente prácticos. La procedencia de los materiales, los paisajes asociados a ellos y las creencias compartidas pudieron desempeñar un papel muy importante. En este caso, transportar una piedra desde un lugar concreto quizá formaba parte del significado del propio monumento.Una técnica no invasiva permite identificar el origen de las piedras Edades de circón detrítico de las Flechas del Diablo y fuentes potenciales en Brimham y Plumpton Rocks.Para determinar el origen de las "Flechas del Diablo", los investigadores utilizaron una técnica de muestreo de muy bajo impacto. Mediante cinta adhesiva pudieron recoger diminutos granos minerales de la superficie de las piedras sin causar daños importantes en los monolitos. Posteriormente, analizaron las características y las edades de esos minerales, que actúan como una especie de huella geológica.Las firmas minerales obtenidas coincidieron con las presentes en Brimham Rocks, proporcionando la evidencia necesaria para establecer un vínculo entre ambos lugares. Los resultados también permiten descartar que las piedras llegaran hasta el emplazamiento de forma natural mediante procesos como el desplazamiento por antiguos glaciares. Todo apunta a que fueron seleccionadas y transportadas intencionalmente por seres humanos.El descubrimiento abre nuevas posibilidades para investigar otros monumentos megalíticos británicos cuyo origen todavía permanece sin resolver. Los investigadores esperan aplicar esta misma metodología a otras piedras y realizar excavaciones específicas tanto en el lugar donde están las "Flechas del Diablo" como en la zona de Brimham Rocks. Estas investigaciones podrían ayudar a determinar cuándo fueron trasladados los monolitos, qué rutas pudieron seguir y cómo fueron levantados.