En las trincheras políticas españolas apenas se ha notado que ya estamos en un curso electoral. La polarización mantuvo su alto voltaje en agosto con la agitación provocada por la avalancha de migrantes en Ceuta y los enredos del Gobierno en una crisis que aún no se ha resuelto. Septiembre llegó con la sensación de que el envite ceutí es la puntilla para Pedro Sánchez y una alfombra roja para la derecha. ¿Estamos en lo cierto? Las primeras encuestas del curso nos dan algunas pistas de cómo se ha movido el voto, y la primera conclusión es que Ceuta no ha causado un seísmo electoral, pero sí ha reforzado un clima político favorable para el bloque conservador porque sitúa la inmigración en el centro del debate. En consecuencia, el PSOE ha frenado la recuperación con la que llegó a las vacaciones y el PP se ha afianzado en cabeza, pero sin capitalizar el desgaste socialista tanto como lo ha hecho Vox.Seguir leyendo....