Jesús Cintora es uno de los periodistas más reconocidos de nuestro país. Actualmente está trabajando en La 1 como el presentador de 'Malas lenguas' y 'Mañaneros 360' . Aunque estos programas le están catapultando a su mayor momento de fama televisiva, es igual de cierto que ya lleva años informando desde otros medios relevantes, como la Cadena SER . La audiencia que le sigue a diario puede verle en la cadena pública e imaginarse cómo ha sido su trayectoria profesional hasta conseguir esa posición. Hoy saciamos esta curiosidad al recordar los orígenes de Cintora, en lo periodístico y en lo personal, porque ambas facetas de su vida nacen en el mismo punto. A sus 49 años , puede mirar al pasado y reconocer que está cumpliendo el sueño de su infancia . El periodismo fue su única vocación profesional desde la escuela: «Doña Encarna me puso a hablar por la radio con 9 años y, su marido, Don José Vilda, me envió un artículo al periódico provincial y lo publicaron cuando tenía 11». Así lo recuerda el propio periodista en una entrada de su página web , donde también rememora otros detalles de su infancia más temprana. Además de escribir sus primeros textos para la prensa local, el soriano llevaba una vida corriente como la de cualquier niño de pueblo de los años 80. Esa sencillez es lo que le hacía feliz: «No cambio mi infancia en el pueblo por 20 parques de atracciones», declara. Jesús Cintora nació el 27 de enero de 1977 en Soria, pero a las horas fue llevado a su hogar, Ágreda (Soria). Pasó toda su infancia y adolescencia en esta localidad con alrededor de 3.000 habitantes cerca del límite de Castilla con Zaragoza, Navarra y La Rioja. Este rincón de carácter rural era su particular parque de atracciones diario. «Soy de esa generación que jugaba o se hacía heridas en la calle; que por tener una bicicleta, flipaba; que era un peligro haciendo barrabasadas para divertirse, pero luego era monaguillo en la parroquia», confiesa. Era un niño inquieto que aprovechaba cada momento para experimentar la vida con sus propias manos. En aquella época no tenía redes sociales ni plataformas para ver series, como ahora. Sus pasatiempos eran más analógicos: «Estoy entre esos muchachos que leyó por primera vez ' Fray Perico y su borrico '. En la tele, solo existía la tele pública y veíamos 'Barrio Sésamo' o 'La bola de cristal' ». Intercambiaba cromos de jugadores de fútbol con sus amigos, «pero lo más grandioso era viajar los fines de semana con el equipo del deporte escolar». Los amigos jugaron un papel central en sus primeros años de vida. Pasaba mucho tiempo en la calle, «somos una generación de hijos de la calle», en la que «pasarlo bien era jugar en las plazas y en el campo al balón, coger fruta de los árboles, beber agua de los ríos o hacer cabañas en el monte». «Éramos bastante libres», confiesa. Sabe que los padres actuales marcan unas normas de comportamiento más estrictas para sus hijos, mientras que a él «nunca me pusieron hora de vuelta a casa». Eso sí, tenía que estar disponible a horas muy tempranas y sin rechistar para ayudar en el trabajo a su padre, que era ganadero. Jesús Cintora recuerda que «mi padre podía levantarme de la cama a las cinco de la mañana para acompañarle a trabajar en el camión. Creo que eso marca». Además de los animales, el joven dedicó muchas horas a sus estudios: «Tuve mucha escuela en eso y en el colegio público de Ágreda, con unas maestras y maestros de la EGB a los que les debo mucho». Su vida comenzó a cambiar cuando pasó del colegio en Soria al instituto en Zaragoza, que quedaba a unos pocos kilómetros de su pueblo. «Lo mismo me pasó en el instituto, en la universidad, con los amigos o con los compañeros de trabajo. Vas aprendiendo», añade. Dejó atrás sus montañas a finales de los años 90, cuando se marchó a la Universidad de Navarra a estudiar Periodismo. Tantos cambios de provincia le enseñaron una versión de España muy distinta a la que conoció posteriormente en Zaragoza o Madrid. Reconoce que «realmente vengo de un cruce de caminos, porque mi pueblo está en la frontera con Aragón, Navarra y La Rioja, enclavado en Castilla y León. Creo que eso marca bastante mis orígenes . Y no es que mis padres lo planificaran así. Surgió con bastante naturalidad por la cercanía». Hasta ahora no hemos mencionado que Jesús es el segundo de cuatro hermanos, que vivieron una experiencia similar en las faldas del monte soriano. Su madre era ama de casa, al igual que sus dos abuelas, y su padre ganadero, como uno de sus abuelos; el otro era peón de albañil.