Islandia, un país con pocos recursos naturales para edificar, apuesta por un concepto radical: aprovechar la lava volcánica como material de construcción. El proyecto Lavaforming, presentado en la Bienal de Arquitectura de Venecia, plantea usar magma solidificado para levantar ciudades enteras en semanas, reduciendo además el impacto ambiental del hormigón.