El final de ‘Resident Evil’ de Zach Cregger, explicado: ¿quién sobrevive a la matanza?

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Resident Evil de Zach Cregger es tanto una estupenda película de terror como una adaptación de la saga de Capcom que rinde homenaje al juego. Pero además, hace algo que ninguna de las películas anteriores basadas en la franquicia hizo. La de lograr captar la intensa atmósfera de la experiencia de videoconsola casi de forma inmersiva. De hecho, buena parte de la primera hora de la cinta es una persecución sin tregua, atravesando Raccoon City. Y casi de la misma manera que lo haría un jugador experto. A saber: atravesando todos los peligros de la ciudad infectada en zombis e intentando sobrevivir, con apenas recursos para hacerlo. Más interesante todavía. Enfrentando un nutrido puñado de peligros cada vez más espeluznantes, terroríficos y violentos que se vuelven peores minuto tras minuto. Para eso, la trama sigue a Bryan (Austin Abrams), un mensajero médico con la misión de llevar paquetes médicos urgentes a los hospitales. Y precisamente por eso, se encontrará transportando una misteriosa hielera a un hospital en Raccoon City. Todo en medio de una ventisca invernal cada vez peor y en lo que termina por descubrir una infección zombi en plena escalada. La situación se vuelve todavía más aterradora para Bryan, cuando no tarda en constatar que la ciudad y sus alrededores se han vuelto territorio de horror. En específico, porque ya no se trata únicamente de salvar la vida. Además, deberá evitar que la infección que se extiende a todas partes termine por matarlo también. O peor, transformarlo en alguna entidad mutante. Por lo que el peligrosísimo trayecto le llevará a enfrentar desde criaturas imparables hasta la posibilidad de volverse él mismo un monstruo imparable. Un giro que lleva a la película a su inquietante final.¿En qué termina ‘Resident Evil’? Lo cierto es que Bryan ha sido una víctima propiciatoria desde la primera escena de la película. Algo que queda claro después de que la trama le muestra atropellando a una mujer (que resulta ser un zombi) y a un perro mutante. Este último, un espeluznante híbrido entre una criatura con tentáculos y dientes. Resident Evil, que utiliza toda la mitología del juego para sostener la atmósfera de la cinta, se vuelve más brutal cada vez. También, más terrorífica, inquietante y retorcida a medida que queda claro que Bryan está atrapado en la ciudad. Mucho peor, que no hay vuelta atrás y que solo resta seguir avanzando para evitar ser destripado, comido o destrozado en medio de la persecución.Zach Cregger, además, deja todo tipo de pistas sobre el hecho de que lo que vive Bryan es una travesía con un final trágico. Desde las referencias a El resplandor (que la cinta añade una y otra vez) hasta el momento en que Bryan es infectado por una mordida. Lo cierto es que Resident Evil, de la misma manera que los juegos, da por hecho que su esforzado personaje puede morir. Pero más tétrico todavía, que Raccoon City es en realidad una trampa mortal que se cerró en torno al personaje desde el primer momento. Aislado, en medio de una tormenta de nieve que afecta la comunicación y, finalmente, mordido por una niña infectada, Bryan continúa en su intento por escapar. Pero lo hace ahora, con la esperanza de sobrevivir en una carrera contra el reloj. Mucho más, después de descubrir que lo que lleva en el contenedor médico no es un órgano, sino posiblemente la cura para la epidemia. De modo que, durante los últimos minutos de la película, Bryan está convencido de que la única oportunidad que tiene es la de alcanzar su objetivo. Hacerlo, además, mientras hay una sola posibilidad de que la fatídica transformación pueda ser detenida. Lo que lleva al último tramo de la cinta. Un final pesimista para ‘Resident Evil’ Pero a pesar de todos sus esfuerzos, Bryan comienza a sufrir un lento e inexorable proceso de transformación. Por lo que, para los minutos finales de Resident Evil, queda claro que no solo no sobrevivirá, sino que quizá su último esfuerzo empeorará las cosas. De hecho, se revela que Bryan fue sacrificado para llevar la hielera a Raccoon City, haciéndole creer que era un acto heroico. Pero que en realidad jamás llevó ningún órgano, sino una aparente cura para la debacle que se extiende alrededor de la ciudad. De hecho, la hielera no contiene material médico, sino un componente que los científicos de Umbrella Corporation requieren de inmediato. Y una que supuestamente podría ser el elemento esencial para crear la cura y detener a los zombis. ¿Un dato curioso? Umbrella Corporation no es parte de la trama central, sino que se menciona de pasada en medio de la travesía de Bryan. También se explica que la infección comienza después de que uno de los trabajadores de la corporación deja caer una sustancia con la que trabajaba. Una tan virulenta e imparable que, para cuando Bryan llega, ya no hay cura real, sino en realidad el intento de una. Eso es precisamente lo que lleva en la hielera. Pero a pesar de que Bryan llega al laboratorio, entrega el ingrediente, no logra salvarse porque se termina por transformar por completo. De modo que la cinta concluye con dos visiones muy específicas. Que todo lo que hemos visto es el comienzo de algo peor y que Resident Evil es el punto de partida para una batalla más grande. Por lo que la muerte de Bryan solo deja claro que jamás hubo esperanza. Y que la infección está a punto de esparcirse en todo el mundo. Una historia que quizá el reinicio de la saga esté a punto de explorar. Seguir leyendo: El final de ‘Resident Evil’ de Zach Cregger, explicado: ¿quién sobrevive a la matanza?