Calentaron cobre hasta que debía convertirse en un charco y ocurrió justo lo contrario. El metal mantuvo su forma gracias a un extraño “gel” capaz de funcionar a casi 1.000 °C y ya apunta a las baterías del futuro

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Un experimento con cobre y tántalo produjo algo que nadie esperaba: un metal mayoritariamente líquido que conserva su forma. El hallazgo ya se ha probado como electrodo para baterías que trabajan a temperaturas extremas.