En 1920 un agricultor namibio se sentó sobre una piedra rara mientras cazaba: resultó ser el trozo de metal natural más grande jamás hallado en la Tierra
No hubo ninguna expedición científica detrás del hallazgo. Alcanzó con un cuchillo, una raspadura casual y el brillo metálico que apareció debajo de una roca que llevaba miles de años esperando ahí, a la vista de cualquiera