En Noruega, salir de la oficina a las 15 no se interpreta como falta de compromiso. Ahora algunas empresas están probando algo todavía más radical: trabajar un día menos sin cobrar menos
En muchos empleos noruegos, 37,5 horas semanales y horarios flexibles ya forman parte de la normalidad. Un experimento con la semana de cuatro días sugiere que reducir todavía más el tiempo de trabajo no implica necesariamente producir menos.