Obispo de Getafe pone fin a los Hermanos del Amor Misericordioso tras disolución de la rama femenina

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(ZENIT Noticias / Getafe, España, 17.09.2026).- La Diócesis de Getafe ha finalizado la formación comunitaria de los hombres que buscaban establecer los Hermanos del Amor Misericordioso como familia religiosa, derivando a cada sacerdote, diácono y seminarista a un proceso individual de discernimiento vocacional tras más de un año de escrutinio canónico en torno a la rama femenina del movimiento.La decisión, anunciada el 15 de septiembre por el obispo Ginés García Beltrán, no llega a declarar que los hombres hayan actuado de forma indebida ni que su deseo de vida religiosa fuera ilegítimo. Sin embargo, pone fin al experimento colectivo que se venía gestando desde 2008 y traslada la responsabilidad del futuro de cada vocación directamente al individuo y a la autoridad eclesiástica responsable de su formación.El cambio afecta a siete sacerdotes, cinco incardinados en Getafe y dos incorporados temporalmente mediante acuerdos con sus respectivos obispos, así como a dos diáconos y unos 20 seminaristas. Hasta ahora, habían convivido en una casa de formación establecida canónicamente. Dicha casa será ahora disuelta.Los seminaristas podrán permanecer en seminarios diocesanos o ingresar en un instituto religioso establecido u otra forma de vida consagrada reconocida por la Iglesia. Los sacerdotes y diáconos que ya ejercen el ministerio continuarán con sus asignaciones pastorales mientras disciernen individualmente si están llamados a la vida religiosa y cómo hacerlo.La diócesis también ha aclarado que la decisión no implica un juicio negativo sobre su vocación. Más bien, la oficina de García Beltrán afirma que cada hombre debe ahora determinar personalmente la forma concreta en que vivirá los consejos evangélicos, la vida comunitaria y una regla de vida estable.Para los diáconos que se preparan para el sacerdocio, el anuncio contiene una aclaración adicional: serán ordenados sacerdotes «en el momento oportuno», siempre que cumplan con los requisitos del derecho canónico, y recibirán las correspondientes asignaciones pastorales en la diócesis. El obispo también ha ofrecido a todos los involucrados un acompañamiento humano y pastoral continuo, incluyendo espacios de escucha y apoyo.La decisión inmediata no puede separarse de la controversia mucho más seria que rodea a las mujeres cuya historia espiritual e institucional está estrechamente ligada al grupo.La Diócesis de Getafe había acompañado a la comunidad masculina desde 2008 con miras a su eventual reconocimiento como familia religiosa. Su desarrollo estaba vinculado a las Hijas del Amor Misericordioso, una asociación pública de fieles fundada en 1983 por el padre Antonio Mansilla Casas y aprobada en 2007 por el cardenal Antonio María Rouco.La asociación femenina fue objeto de una investigación canónica después de que las autoridades eclesiásticas recibieran información en 2024 sobre hechos que podrían haber constituido faltas canónicas. El caso fue examinado posteriormente por el Tribunal de la Rota Romana. En julio de 2025, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, intervino en la asociación y nombró a la hermana Pilar Arroyo como comisionada extraordinaria. Un año después, Cobo decretó su disolución canónica.El escrutinio también alcanzó a la rama masculina, aunque a través de una autoridad diocesana diferente. Getafe informó en marzo de 2026 que había detectado asuntos relacionados con los hombres que, si bien no se consideraban delitos canónicos, requerían un discernimiento cuidadoso. En consecuencia, la diócesis suspendió las ordenaciones mientras se examinaba la situación.La decisión de septiembre representa una mayor separación institucional del modelo original. En lugar de simplemente mantener a los hombres como comunidad mientras se resuelve la controversia general, Getafe ha optado por desmantelar la estructura de formación común y devolver cada vocación a un camino supervisado individualmente.Esa distinción es importante en el derecho canónico. Un grupo de hombres que conviven mientras disciernen una posible fundación religiosa no constituye automáticamente un instituto religioso. El establecimiento de una familia religiosa reconocida requiere que la Iglesia examine su carisma, gobierno, formación, vida comunitaria y adecuación a la misión propuesta. Por lo tanto, poner fin a un programa de formación experimental no implica, por sí solo, que cada miembro haya sido declarado no apto para el ministerio o la vida consagrada.Getafe es una diócesis relativamente joven, establecida en 1991 tras su separación de la Archidiócesis de Madrid. Abarca 48 municipios del sur de la Comunidad de Madrid y cuenta con alrededor de 1,7 millones de habitantes y 127 parroquias. Su seminario ha informado recientemente de 38 seminaristas, una cifra que el obispo García Beltrán ha descrito como estable en un contexto español marcado por la disminución y la creciente concentración de vocaciones.Este contexto hace que el episodio sea particularmente significativo. La Iglesia debe acompañar las vocaciones genuinas, al tiempo que garantiza que las comunidades de formación estén gobernadas por estructuras capaces de proteger a los candidatos, ejercer una supervisión adecuada y responder con credibilidad ante las denuncias. Esas dos responsabilidades no son mutuamente excluyentes.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.The post Obispo de Getafe pone fin a los Hermanos del Amor Misericordioso tras disolución de la rama femenina appeared first on ZENIT - Espanol.