Diez minutos antes de empezar el partido sonó el himno del Barça. Pero sin el equipo en el campo. Ni siquiera asomaban las cabezas por el túnel de vestuarios. Fue un ceremonial añadido que contaba con la interpretación de Asha, una cantante hispanomarroquí. A la hora habitual sonó de nuevo, con fragmentos a capella desde la grada de un campo que casi se llenó. La hinchada desafió los avisos de las fuertes tormentas que azotaron. Acudieron 50.568 personas, cinco mil más que en el aún más intenso temporal ante el Feyenoord.Seguir leyendo....