La burbuja de la inteligencia artificial podría haber entrado ya en su fase tardía, según Capital Economics. La firma ha revisado ocho grupos de indicadores de mercado y la gran mayoría están en niveles críticos o muy cerca, unos valores que en anteriores ocasiones han aparecido durante los meses previos a grandes caídas bursátiles.Según recoge Futurism, James Reilly, economista sénior de mercados de Capital Economics, considera que los datos encajan con esa lectura después de comparar la situación actual con otros máximos del mercado. Y mientras esos indicadores se acercan a zonas peligrosas, la Reserva Federal ha vuelto a subir los tipos de interés, encareciendo el dinero en Estados Unidos.Ocho indicadores empiezan a recordar a los meses previos a las puntocom No es únicamente que algunas tecnológicas hayan alcanzado valoraciones enormes. Capital Economics ha mirado también la emisión de deuda y acciones, el crecimiento esperado de los ingresos y una capitalización bursátil cada vez más concentrada en unas pocas grandes compañías. Cuando tantas variables empiezan a moverse al mismo tiempo, la comparación histórica gana bastante más peso."La mayoría de los factores que consideramos están en niveles, o cerca de ellos, que han precedido anteriores máximos bursátiles", explica Reilly. Una parte del problema puede verse en la carrera de gasto entre gigantes tecnológicos, donde el dinero destinado a inteligencia artificial lleva tiempo creciendo muchísimo más deprisa que los ingresos que genera directamente.Lo curioso es que las dudas ya han llegado hasta quienes están poniendo buena parte de ese dinero. Los propios directivos reconocen ese riesgo y, aun así, siguen aumentando sus presupuestos relacionados con la IA. El temor a un exceso de inversión, por ahora, no se ha traducido en gastar menos.También hay compañías que ya han comprobado lo rápido que puede cambiar el mercado. Algunas empresas directamente vinculadas con el crecimiento de la IA han sufrido correcciones muy fuertes en bolsa, aunque una caída individual no basta para anunciar un desplome general. Sí demuestra, al menos, que las expectativas pueden dejar de sostener una cotización con bastante rapidez.La Fed encarece el dinero justo cuando la IA necesita seguir gastando Aquí entra la segunda parte del problema. Con una subida de tipos, pedir dinero prestado resulta más caro y los inversores pueden volverse más exigentes antes de financiar nuevos proyectos. Para una industria que necesita cantidades enormes de capital para chips, centros de datos y capacidad de computación, mantener el ritmo deja de ser tan sencillo como cuando el dinero era más barato.Eso tampoco significa que la inversión vaya a detenerse automáticamente. CNN plantea precisamente que los tipos más altos podrían enfriar otras partes de la economía sin conseguir lo mismo con la IA, porque las grandes tecnológicas tienen más margen para seguir gastando. Podríamos acabar así con una inversión en inteligencia artificial que resiste mientras otros sectores frenan.UBS había llamado la atención sobre otra situación poco habitual: que la Reserva Federal rebajara sus previsiones de inflación a largo plazo al mismo tiempo que subía los tipos. Un analista citado por Fortune calificó esa combinación como "realmente, realmente extraña; de hecho, única", porque ambas decisiones no habían aparecido juntas hasta ahora según la firma.Y de ahí viene la comparación con las puntocom. A finales de los noventa también había una nueva tecnología atrayendo cantidades extraordinarias de capital, previsiones de crecimiento enormes y una bolsa cada vez más dependiente de unas pocas compañías. Capital Economics no dice que la historia vaya a repetirse de la misma manera, pero sí encuentra demasiadas coincidencias como para ignorarlas.Que esa burbuja termine estallando tampoco significaría que la inteligencia artificial vaya a desaparecer. Internet sobrevivió perfectamente a las puntocom; muchas de las empresas construidas alrededor de aquellas expectativas, no. Si ahora ocurre algo parecido, una corrección puede traducirse en menos dinero para empresas jóvenes, proyectos y contratación, además de obligar a revisar negocios que todavía dependen de financiación continua.Para quien no tenga acciones, por tanto, esto tampoco sería únicamente una historia de Wall Street. El dinero que desaparece después de una caída deja de financiar productos, compañías y puestos de trabajo, mientras algunos servicios pueden necesitar ajustar sus costes. Ahí es donde una corrección bursátil alrededor de la IA puede terminar llegando al usuario corriente.