Quienes sitúan en las revoluciones de 1848 el antecedente histórico del actual descalzaperros europeo no van desencaminados. Este nuevo 48 nos pilla con los alemanes al mando, cuyo canciller (en realidad, un capataz de BlackRock) ha tenido un sueño: inscribir su nombre, Merz , en la 'Germania' de Tácito, como vencedor de lo que sea, con su «cara de manzana tonta en un árbol», como lo pinta Lawrence Wilkerson, sólo que esta vez el final del 48 será más inclusivo, pero menos resiliente y sostenible que el del 800. De Merz se cuenta que allá por 2004 perdió su portátil como un Hunter Biden cualquiera; lo encontró un sin techo, que lo devolvió a su propietario. Merz se lo agradeció... Ver Más