Los 'cargos de libre designación' representan el fértil humus donde crecen los hongos que parasitan con implacable lentitud de gabarra las arcas públicas. Bajo el amparo de la 'libre designación' se esconde el oportuno y casi divino dedo que te proporciona sinecuras, canonjías, ascensos, bicocas y poltronas labradas en bella marquetería donde tus estropicios quedan amortiguados porque, al fin y al cabo, se trata de dinero público y ya sabemos que esa pasta no es de nadie. Aunque jamás hayas pegado un sello empleando tu saliva, te puede caer el liderato de Correos . Y si nada sabes de la industria turística, no importa, puedes dirigir la red de paradores donde, en ocasiones, acaso un ministro montaba fiestas propias de... Ver Más