Desde la corrida de ayer estaba un gallo presidiendo la barrera del ocho. Dos vueltas al ruedo dio ayer Víctor Hernández, pero cuando pasaba por este tendido, ya llevaba otros capones, ahí se quedó Manolo -que así se llama-, que volvió a su localidad este viernes. Qué dignidad llevaba, siempre con la cabeza alta atendiendo a los estímulos de su al rededor. Si fuera toro, sería muy distraídillo e iría engallado. Pero a buen seguro Luque le habría hecho embestir y lo habría metido en la canasta. Eso fue lo que se dedicó a hacer en Guadalajara. Inventarse faenas, daba igual lo que tuviera delante. Sólo que lo hace tan fácil que no siempre se le da el mérito que... Ver Más