Gráficos de un verano sin tregua por 20 noches tropicales de más: ¿Cuántas ha habido en tu zona?

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Hace 30 años era anómalo que España tuviera una temperatura media de 20 o más grados. En 2026, una cuarta parte de los días ha superado esta temperatura. 25 de 99 días de junio al 7 de septiembre, según los datos de ERA5-land de Copernicus. Es una evolución con mucho contraste entre antes y ahora, dentro del matiz de la heterogeneidad climática de España. «El exceso de mínimas no se reparte igual por todo el territorio, sino que se concentra especialmente en dos entornos donde el mecanismo de no enfriamiento nocturno es más intenso», explica Dominic Royé, investigador Ramón y Cajal en el CSIC, y Secretario de la Asociación Española de Climatología. Este umbral no es arbitrario, sino el mínimo para considerar que una zona ha pasado una noche tropical. No vale este promedio para hablar de una «noche tropical española», pero sí se pueden calcular retícula a retícula (a una resolución de 9 km), donde el calor es el local de esa área. En 2026 este cálculo promedia 35,5 noches tropicales, casi 20 más (19,9) que el periodo de referencia 1991-2020. Sigue siendo una medida entre rejillas muy heterogéneas entre sí, pero muestra hasta qué punto el país se enfrenta cada vez más a unas mínimas que no refrescan. Explican estas cifras que España ha tenido su verano más caluroso, récord también en promedio de las temperaturas mínimas de junio a lo que llevamos de septiembre. Aunque solo julio registró el pico más alto de temperatura mensual, en los cuatro meses (de septiembre hasta el día 7) 2026 queda entre los tres registros con más grados de media, lo que ilustra la continuidad de estas noches tropicales. «En la franja costera mediterránea, la brisa nocturna que normalmente entra a enfriar la costa llega cargada del calor acumulado en la superficie marina durante el día», cuenta Royé. «Si el mar está anómalamente cálido, esta brisa deja de ser refrescante y pasa a funcionar casi como un radiador nocturno», añade. El mar Mediterráneo más cálido es uno de los mecanismos de «no enfriamiento nocturno» que explica la parte de la España heterogénea con más noches tropicales Así, «no es solo más calor atmosférico», cuenta Royé, «sino un mar que añade calor por sí mismo al sistema». Por eso las noches dan menos tregua: «El océano tiene mucha más inercia térmica que la atmósfera y no se enfría de un episodio a otro como sí puede hacerlo el aire». De la diferencia incluso con 2025, el investigador apunta que «2026 combinó una una ola de calor marina en el Mediterráneo especialmente intensa con episodios anticiclónicos persistentes». EEs en el litoral mediterráneo donde están las provincias con más noches tropicales de más respecto a lo normal: Tarragona (45,5 extra), Girona (37,4) y Barcelona (34,7). Son medias esta vez calculadas con las rejillas asociadas al centro de los municipios de cada región, también con enclaves costeros en cabeza. El «efecto isla de calor urbana» es el otro mecanismo que bloquea el enfriamiento, en palabras de Royé: «En las ciudades, el asfalto, el hormigón y la falta de vegetación acumulan calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche, además de la propia actividad humana, que añade calor residual». Esto explica el contraste urbano frente al rural y que la costa «concentre cifras bastante más altas, motor tanto de la isla de calor urbana en las grandes ciudades costeras como del propio mar». En las anomalías de noches tropicales de más frente al promedio, quedan también por encima Toledo (34,2 extra) y Albacete (34,1). Sobre la comparación de 1991-2020 como referencia en este tipo de estudios, Royé recuerda «que ya refleja un clima significativamente alterado por el calentamiento global». «Si la comparación se hiciera respecto a un periodo más antiguo, 1961-1990, o a niveles preindustriales, el exceso término de este verano sería todavía mayor», apunta. Asimismo, estos datos miden la temperatura a dos metros de la superficie pero no la sensación térmica, combinación de otros factores.