Un estudio publicado en Science demuestra que la glaciación de la Antártida oriental hace 34 millones de años no fue solo consecuencia de la caída del CO₂ atmosférico. Ondas lentas del manto terrestre, generadas cuando Gondwana se separó de África durante el Jurásico, elevaron el terreno antártico durante 100 millones de años hasta superar los 2 km de altitud necesarios para retener nieve permanente, creando las condiciones topográficas que hicieron posible el mayor casquete polar del planeta