Wryel es interno en el Centre Penitenciari de Joves, ubicado en La Roca del Vallès. Nació en Brasil, pero entiende y habla con fluidez el catalán porque cursó la ESO en Catalunya. Su caso es parecido al de Kevin, originario de Ecuador, pero también escolarizado en esta comunidad, o al de Huyang, que nació en una población cercana a Shanghái, pero llegó a Barcelona cuando tenía dos años. Ellos son un reflejo de la población reclusa en Catalunya: más del 60% tiene conocimientos de lengua catalana e incluso ha hecho formación en este idioma, pero solo un 13,7% lo usa, un porcentaje que se ha reducido en los últimos años, según datos de la Generalitat, que ahora quiere revertir esta tendencia. Seguir leyendo....