El paso de objetos interestelares por nuestro sistema solar siempre despierta un gran interés en la comunidad científica, pero el cometa 3l/ATLAS ha resultado ser especialmente singular. Detectado por primera vez en julio de 2025, este visitante no solo se diferenció rápidamente de los anteriores cometas interestelares conocidos, 1I/'Oumuamua y 2I/Borisov, sino que sus características de composición no dejaron indiferentes a los investigadores. Tras superar su punto más cercano al Sol a finales de ese mismo año, el análisis de los gases que emitía comenzó a revelar una historia mucho más compleja y antigua de lo que se estimaba en un principio.Un equipo de investigación liderado por el astrofísico molecular Martin Cordiner, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, ha publicado recientemente un estudio que apunta a que podría tener una antigüedad de entre 11.000 y 12.000 millones de años, una edad cercana a la del propio universo. Utilizando observaciones detalladas del telescopio espacial James Webb y del conjunto de radiotelescopios ALMA, los científicos analizaron la firma química de la coma del cometa. El análisis de las proporciones de isótopos de hidrógeno y carbono ha proporcionado indicios valiosos sobre las condiciones sumamente frías y primordiales en las que se originó ese cuerpo celeste.Un testigo silencioso de los primeros milenios de la Vía Láctea Uno de los descubrimientos más llamativos se refiere a la proporción de deuterio, o hidrógeno pesado, detectada en el agua del cometa. Los datos relevaron una relación de deuterio a hidrógeno del 0,98 %, una cifra que supera en más de diez veces los niveles promedio registrados en los cometas de nuestro propio sistema solar. De acuerdo con los modelos actuales de química de hielo, este nivel de enriquecimiento de deuterio suele ocurrir cuando el agua se forma a temperaturas inferiores a los 30 Kelvin (aproximadamente -243 grados Celsius). Esto indica que buena parte del agua de 3l/ATLAS se originó en un entorno extremadamente gélido y reguardado, posiblemente muy lejos del calor de cualquier estrella de la época.Por otro lado, el examen de los isótopos de carbono aporta otra pieza al rompecabezas de su origen cronológico. El cometa presenta una proporción inusualmente alta de carbono-12 en comparación con el carbono-13. En términos astronómicos, los elementos más pesados se dispersan y acumulan en la galaxia a medida que sucesivas generaciones de estrellas completan sus ciclos de vida y mueren. Una baja concentración de carbono-12 sugiere que el material primordial del cometa no había sido expuesto sustancialmente a estos procesos de reciclaje estelar, lo que respaldaría la hipótesis de que se formó cuando la Vía Láctea era todavía joven. A pesar de estos indicios, los investigadores mantienen una postura de cautela y contemplan explicaciones alternativas. Es posible que el cometa no sea tan antiguo como creían en un principio debido a su química, sino que se haya formado en una zona periférica y remota del espacio que simplemente no llegó a ser enriquecida por el polvo de estrellas moribundas. Saber con precisión la trayectoria de 3l/ATLAS para confirmar su procedencia exacta es una tarea muy compleja debido a la influencia gravitatoria de innumerables cuerpos celestes y nubes interestelares a lo largo de la galaxia. Actualmente, el límite técnico para calcular su órbita hacia el pasado se sitúa en unos 10 millones de años, lo que dificulta conocer con certeza su punto de origen. Metanol y metano en 3I/ATLAS: hallazgo clave tras su acercamiento al SolSin importar cuál de los dos escenarios sea el bueno, los resultados publicados en la revista Nature Astronomy ofrecen una oportunidad para estudiar la evolución de la química galáctica. En la actualidad, 3l/ATLAS continúa su viaje de salida a unas 8 unidades astronómicas del Sol, cerca de la órbita de Saturno, con previsión de abandonar la heliosfera hacia el año 2035. Aunque se va desvaneciendo gradualmente en la distancia, la información recopiada sigue aportando datos de gran relevancia para entender mejor la historia de la materia en el espacio interestelar.