La situación con el tema de los contenidos digitales en formatos físicos vs. versiones temporales a modo de «licencias» es cada vez más oscura. Antiguamente, comprabas un libro, un juego en CD en una caja o una película y pasaba a ser de tu propiedad: podrías usarlo en tu casa, cuando quisieras y sin depender de nadie. Podías revenderlo, regalarlo o dejárselo a tus herederos. Pero hoy en día todo tiende a ser una «propiedad digital» que no adquieres, sino que licencias y que puede desaparecer como si alguien te robara de tu estantería el libro, el CD del juego o la película.En The Case for Physical Media Ownership Cem Dervis va recopilando situaciones, enlaces, hitos y casos reales respecto a esta forma distópica de propiedad que está reemplazando a los «medios físicos» de toda la vida, para que quede constancia de fechas, casos y hechos. Los más recientes: Sony ha anunciado que dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028 y Rockstar ha anunciado que el próximo GTA 6 no saldrá en formato físico tampoco (si acaso, «caja con papelito con el código»). Últimos clavos en el ataúd de los juegos físicos, algo que ha cabreado hasta a las tiendas de videojuegos.Además, cada vez hay menos opciones: libros que solo se publican online, juegos que solo están disponibles en plataformas como Steam o PlayStation (y no como «juego físico») y música en streaming, nada de CDs. Los precios, además, ni siquiera reflejan la diferencia: pagarás lo mismo (o más) por la copia digital que por una caja con su disco, librito y goodies para decorar tu estantería.Cosas que suceden en un mundo distópico#1 - Las copias digitales suelen significar «acceso licenciado». Como tal, esas licencias pueden revocarse por muchas razones. Suelen estar vinculadas a una cuenta online, y no pueden revenderse, intercambiarse o «volver a la vida» si el fabricante o la tienda cierran y desaparecen. A este respecto, muchos juegos multijugador dejan de funcionar porque los fabricantes cierran los servidores o no los mantienen.La iniciativa Stop Killing Games ha intentado acabar con estas prácticas trabajando con asociaciones de consumidores y llevando iniciativas al parlamento en Europa y Estados Unidos, con resultados desiguales según las épocas. Básicamente piden que si una empresa va a cerrar los servidores de un juego, los dejen en un estado funcional para que los usuarios puedan matenerlos si son capaces de autoorganizarse y pagar lo que cuesta el alojamiento y mantenimiento, algo que a veces se ha hecho (hay mucho fan y comunidad de ciertos juegos). BaityBait tiene vídeos con gran explicación del tema y también de su estado actual, que incluye un millón de firmas conseguidas a favor de la iniciativa.#2 - Contenido que desaparece. No siempre es necesario que una empresa quiebre para que el contenido licenciado «vuele» para siempre y deje de estar disponible. Disney (ciertas películas), HBO, Sony (anuncia matanza de 500+ películas para septiembre 2006), Apple, Microsoft (y su tienda de ebooks), Netflix, Amazon… quien más quien menos ha eliminado películas, música, series (incluso producciones propias), juegos o libros «adquiridos» o contratados en su momento con alguna zafia explicación («cambios de licencias», «puedes descargártelos antes en local»…) A veces han devuelto el dinero, no sin muchas quejas y escarnio público.#3 - Donde dije… Muchos consumidores consideran que el botón «Comprar» de Amazon significa «Comprar», no «Licenciar». Así que ha habido muchas demandas al respecto. También sucede que a veces se contrata un servicio con ciertas licencias y expectativas (Netflix, Creative Cloud de Adobe…) para ver poco después como desaparecen títulos o aumentan los precios de forma desorbitada. Eso no era lo que se dijo originalmente, dicen los consumidores. Si compras el acceso a Netflix porque tienen La casa de papel y la retiran a la semana siguiente… ¿Qué narices de acceso habías «comprado»?Seguir leyendo: La propiedad digital era esto: pagar por algo que no es del todo tuyo, y cada vez hay menos opciones# Enlace Permanente