El telescopio James Webb observó la atmósfera de WD 1856 b, un planeta gigante que orbita una enana blanca a solo 80 años luz. Su temperatura y composición sugieren que sobrevivió a la muerte de su estrella y migró hacia el interior miles de millones de años después, una pista clave sobre el futuro lejano de mundos como Júpiter cuando el Sol se apague.